Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 11 Octubre, 2016

Hillary Clinton no es la primera mujer que se presenta como candidata a la presidencia de Estados Unidos, aunque sí es la primera en hacerlo desde un gran partido

La mujer en la política en EE.UU.

Como lo mencioné en mi última columna (la cual pueden leer en la página web del periódico La República), este año y en particular en este mes de octubre se están dando varios acontecimientos políticos de alta relevancia para el futuro de la región y del mundo. Los dos más importantes a mencionar siguen siendo las elecciones en Estados Unidos y por supuesto, el proceso de paz en Colombia.
Ambos procesos dignos de un análisis profundo y de los cuales se requieren varias columnas para lograr rasgar la superficie de los posibles resultados y acontecimientos.
Revisando con detenimiento algunos otros hechos históricos de la política en Estados Unidos, Hillary Clinton ha obtenido un definitivo apoyo de la mayor parte del electorado demócrata convirtiéndola en “la candidata” y única rival relevante del representante republicano para las próximas elecciones de este noviembre. Es un hecho singular, que en efecto la convierte en la única mujer con opciones serias de llegar a la Casa Blanca. Pero Hillary Clinton no es la primera mujer que se presenta como candidata a la presidencia de Estados Unidos, aunque sí es la primera en hacerlo desde un gran partido. Históricamente este sistema político se ha dividido en torno a dos partidos: el Republicano y el Demócrata, pero no siempre ha sido así. Y aunque hay episodios históricos singulares donde tres fuerzas políticas han luchado por obtener votos electorales para ganar la presidencia, la última vez que tres candidatos lo obtuvieron fue en 1912 (de la mano del irrepetible Theodore Roosevelt), el resto de partidos se han visto relegados a los márgenes invisibles del tablero político. Lo que no significa que hayan dejado de existir o funcionar. Y es aquí donde el récord de Hillary queda difuminado: ha habido otras mujeres candidatas que se han presentado para este cargo desde 1872.
El primer honor corre a cargo de Victoria Woodhull, una auténtica pionera de los derechos de la mujer. En 1872 presentó su candidatura como líder del partido Equal Rights Party, culminación por aquel entonces de décadas de luchas feministas e igualitarias en Estados Unidos. Woodhull tenía menos de la edad exigida por ley para presentar una candidatura presidencial (35) y no obtuvo ningún voto electoral, con serias dudas sobre cuántos votos populares realmente obtuvo, pero su paso al frente puso de manifiesto el progresivo crecimiento del movimiento feminista, ni menos que cincuenta años antes de que el voto femenino se extendiera a todos los estados federados.
Hoy en día hay una candidata más, la cual ni siquiera es considerada como competidora por las grandes cadenas mediáticas o por ud. en las redes sociales: Jill Stein candidata del “Green Party”, también conocido como el partido verde. Especializada en medicina interna en la Universidad de Harvard, fue la candidata por este mismo partido en las elecciones de 2012 por primera vez y también candidata para gobernadora de Massachusetts en las elecciones de dicho estado en 2002 y en 2010. Sin duda alguna la carreta política y de servicio público de Hillary Clinton es superior y con ello podría llegar a cambiar la historia en 2016.
Tal vez para muchos no es la mejor candidata, tanto así que le ha costado mantenerse en las encuestas por encima de su competidor a pesar de la superioridad y ejecutoria en los dos debates. No podemos ignorar que luego del último video en cuyas expresiones machistas y deplorables contra la mujer del candidato republicano, pueda haber un cambio importante de parte de al menos un buen porcentaje del voto femenino. Para las elecciones de 2012 del total de votantes 71 millones fueron mujeres y 61 millones fueron hombres. El voto femenino ya no es una minoría, al igual que el voto latino, ambos importantes y decisorios en esta elección. ¿Habrá cometido un gran error el candidato republicano, tanto como para cambiar el curso de la historia?
Una enseñanza importante en la política, no importa cuando lo dijo o lo escribió: “¡muchas veces es mejor calladito más bonito!”