Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 17 Septiembre, 2011


ELOGIOS
La longevidad tica

Recientemente el Dr. Morales Martínez se refirió al incremento de los adultos centenarios en Costa Rica. Conocí su pensamiento internado nuevamente en el Blanco Cervantes y como protagonista del tema, me permito hacer algunas aclaraciones que quizá por modestia, el Dr. Morales Martínez no realizó, en la medida que es el director de esa joya que a nivel internacional es el Hospital Geriátrico de Costa Rica, cuya eficiencia médica, calidez de trato y escuela de enfermería lo destacan, amén del cuidado que se brinda a los adultos mayores que padecen.
No obstante, me preocupa el gran número de pacientes mayores con problemas de senilidad, lo que obliga a pensar que tan importante como lograr más gente centenaria, es decir que viva más, se compagine con una medicina geriátrica que debería preservar a la vejez de un mantenimiento lúcido, es decir, tanto mental como corporal, siguiendo el principio griego de lo psicosomático.
En este país de gente ingrata que no suele valorizar lo que posee, todos creen tener soluciones para los problemas de instituciones que son ejemplo en el mundo y nos permiten alcanzar el primer lugar en todo Latinoamérica en lo que respecta a la expectativa de vida que ya supera los 79 años, un logro social excepcional cuya bandera es la drástica reducción de la mortalidad infantil y en esto no se puede omitir al Hospital Nacional de Niños y la calidad de los servicios que brinda un personal que se destaca por su labor silenciosa, su vocación humana y amor por los semejantes que sufren y lo que es más significativo: que aseguran una vida mejor a los que no pueden pagar servicios similares.
De la labor de estos y otros hospitales y de los extendidos locales de Ebais se lee y se escucha poco mientras en los medios se destacan las críticas a la Caja por deficiencias que no alcanzan el nivel de las acciones vergonzosas con medicamentos, “arreglos” con proveedores e intervención de altos personeros en la obtención de prebendas a cargo de “comisiones”, mordidas y tajadas variadas como los pagos de asesorías cuantiosas con total desvergüenza por su familia, su nombre, trayectoria y amor por la Patria y su olvidada historia.
Tal vez detrás de muchos ataques a la Caja existan además otros intereses, sin descuidar el hecho de lo tentador que resulta el volumen inmenso del dinero que se maneja y es lo que puede llegar a detentarse en manos propias o a nombre de otros que se sospecha sean de corte neoliberal para dar vuelo a aprovechar la estructura de lo ya existente, para lograr el sueño de privatizarlo en beneficio de inversores extranjeros, médicos con vocación comercial y políticos choriceros, porque de alcanzar este objetivo se obtendría un logro inesperado: parecernos a Brasil, China e India al reducir los pobres de Tiquicia pero sin necesidad de ascenderlos a clase media, como los países mencionados sino sencillamente exterminándolos, en un gesto de eutanasia legal.

Leopoldo Barrionuevo
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