Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 2 Septiembre, 2013

Las mismas estadísticas indican que los hombres se suicidan siete veces más que las mujeres


La loca de la casa

Uno de mis novelistas favoritos es Benito Pérez Galdós. Lamento que haya sido “Marianela” la obra impuesta como de lectura obligatoria en la secundaria, cuando “Misericordia”, “Tormento” y “La desheredada” son mucho más entretenidas y menos cursis. Por no hablar de “Fortunata y Jacinta”, que fue magistralmente realizada por la televisión española en 1980, en una serie de diez capítulos con el protagonismo de Ana Belén, obviamente interpretando el rol de Fortunata.
El prolífico novelista y cronista canario también se dedicó a la dramaturgia escribiendo más de 25 obras teatrales. “La loca de la casa” es una de ellas.
Inspirándose en el título de este texto teatral, la española Rosa Montero, otra escritora destacada, aunque de otra época, publicó un libro medio novela, medio autobiografía, medio ensayo, bajo el mismo título: “La loca de la casa”.
Nosotras las mujeres, todas, somos las locas de la casa. Y los estudios que se hacen sobre salud mental en el mundo y en nuestro país nos señalan como las peores. Sí, “Yo, la peor del mundo”, firmó Sor Juana Inés de la Cruz en el libro del convento en el que estaba recluida esta célebre escritora mexicana.
Tildadas de locas, brujas, inestables, histéricas, depresivas y zorras desde los inicios de la civilización, el estigma no cesa. Estadísticas recientes señalan a las mujeres como las que más se incapacitan por males mentales y los titulares se regodean en ello.
Solo en la letra menuda y muy por encima, se aclaran dos aspectos clarificadores: 1-no es por “locura” sino por estrés y depresión que algunas féminas se “enferman” y 2-existen razones objetivas para que estén más expuestas a estos males.
Todos los espacios que hemos ganado en realización personal, desarrollo laboral, toma de decisiones, generación de ingresos y libertad de opinión se nos han vuelto en contra.
¿Cuántos hombres pueden aguantar las presiones cotidianas que soportan las mujeres? Somos madres solteras guiando a nuestro hijos; seguimos a cargo de nuestras casas y al mismo tiempo trabajamos; pagamos recibos e impuestos; cuidamos nuestro aspecto personal e intentamos día tras día cumplir con todo, que es mucho. ¿Cómo nos pueden acusar de locas?
Las mismas estadísticas indican que los hombres se suicidan siete veces más que las mujeres. Eso podría demostrar que, a pesar del estrés y la depresión inevitable a que estamos expuestas, tenemos mejor noción de realidad y más sentido de la responsabilidad.
Es notable la historia de Sara Rus, una señora judía de 85 años que, luego de la traumática experiencia en Auschwitz, tuvo la dicha de tener un hijo (a pesar de que su cuerpo había sufrido laceraciones que la señalaban como estéril), para luego perderlo durante la oscura dictadura argentina.
Debe haber sufrido de estrés, depresión, angustia, ataques de pánico. ¿Fue en algún momento una loca? No, ahí está, al frente del libro de su vida: “Sobreviví dos veces”.
En circunstancias menos extremas que las de Sara, todas las mujeres sobrevivimos diariamente. No somos ni las peores del mundo, ni las locas de la casa. Debemos saberlo.

Claudia Barrionuevo

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