Bruno Stagno

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Lunes 21 Abril, 2014

Con "la ley de la jungla" Costa Rica tiene mucho que temer y perder, especialmente si se encuentra sin aliados


La ley de la jungla

La reciente infiltración, ocupación y posterior anexión de la península de Crimea por parte de Rusia deben inquietar sobremanera a Costa Rica y poner a la administración saliente y entrante en estado de extrema alerta.
Hemos entrado en un "mundo nuevo" en el cual la agresión y la adquisición de territorio mediante el uso de la fuerza ya no generan condena universal.
El pasado 27 de marzo solo 100 de los 193 estados miembros de las Naciones Unidas apoyaron una resolución de la Asamblea General de condena a las acciones de Rusia en la península de Crimea, aun cuando la misma no hacía referencia directa al agresor. Como declaró la canciller de Alemania Angela Merkel, hemos regresado a "la ley de la jungla".
Aunque a primera vista los acontecimientos y efectos de Crimea parecen distantes, esta abrupta devaluación del derecho internacional constituye una amenaza existencial para Costa Rica. Con "la ley de la jungla" Costa Rica tiene mucho que temer y perder, especialmente si se encuentra sin aliados. Si Nicaragua se benefició de la indiferencia con que la comunidad internacional reaccionó a la agresión y ocupación de Isla Portillos en 2010 —y del fracaso de la administración Chinchilla Miranda en movilizar o encontrar aliados—, ahora encontrará una comunidad internacional aún más indiferente a sus provocaciones y agresiones futuras. Estados Unidos y la Unión Europea están comprensiblemente distraídos y preocupados por el avance de Rusia, entre otros asuntos internos y externos apremiantes, lo que ha acentuado su falta de interés en general en los asuntos de América Latina y el Caribe. Nuestros socios en América Latina y el Caribe ya nos habían dejado solos aún antes que 20 de los 33 estados de la región se rehusaran a condenar a Rusia en la Asamblea General el pasado 27 de marzo, constituyéndose en cómplices del desmantelamiento de principios del derecho internacional que han sido la primera línea de defensa de Costa Rica.
Mientras los costos de futuras provocaciones han bajado para Nicaragua los costos asociados han aumentado exponencialmente para Costa Rica.
La indiferencia e inercia de unos, sumadas a la depreciación y deslegitimación del derecho internacional de parte de otros, anuncian tiempos particularmente inciertos y peligrosos para nuestra soberanía.
Si bien la administración Chinchilla Miranda ya está próxima a concluir debe mantenerse vigilante como nunca antes en sus últimos días. Y por vigilante me refiero a seguir cada movimiento de Nicaragua cerca de la frontera en tiempo real, no días o semanas más tarde cuando las tropas ya están cómodamente acampadas o han excavado canales artificiales en territorio nacional.
A partir del 8 de mayo, la administración Solís Rivera deberá permanecer en alerta continua y desarrollar o adaptar sus planes de contingencia para lidiar con nuestro vecino más incómodo al nuevo entorno internacional más adverso y solitario que heredará.

Bruno Stagno Ugarte