Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 1 Octubre, 2011


ELOGIOS
La jubilación a los 57 años

La expectativa de vida ha crecido en todo el mundo en los últimos 50 años sin detenerse, y Costa Rica, lejos de ser la excepción, va al frente en América junto con Canadá, con 79 años de vida promedio.
Muchos países alcanzan la longevidad pero sus promedios se ven afectados por la mortalidad infantil en el primer año de vida, mientras en nuestro país es un logro, en buena parte debido a la eficiencia de la CCSS, tan vapuleada en los manejos administrativos y financieros por ineficientes funcionarios, cuando no por ladrones de viejo cuño y pseudopolíticos, todos ellos con escaso o nulo conocimiento de lo elemental que rodea a la administración de empresas y que mucho menos que hayan leído “Dirección de instituciones sin ánimo de lucro”, de Peter Drucker, El Ateneo (1990).
Cuando la expectativa de vida era en los años 50 de 52 años, jubilarse a los 57 era apenas lógico uno se moría antes pero cuando la vida se extiende hasta los 80 años o más y si adicionalmente las sociedades van convirtiéndose en poblaciones de gerontes con escasos hijos e hijos sin apuro de engendrar en un cono que cada vez se agranda más en la cúspide y se aligera en la base. Es decir, hay más gente que cobra y menos que genera los aportes para sostener los fondos de pensión.
Ya Peter Drucker en 1977, en “El cambiante mundo del ejecutivo”, se refería al anacronismo de elevar la edad del retiro obligatorio a los 70 años, pero admitiendo con menos valor de ingresos un retiro anterior con la excusa de que los jóvenes jubilados puedan tomarse unas largas vacaciones y después volver a trabajar para reunir dos salarios, lamentablemente, la experiencia demuestra que los que se van no son reincorporados, al preferir jóvenes con menos experiencia pero más baratos.
Y en tiempos de crisis y desempleos, la reingeniería corta cabezas, paga menos y reduce los costos con personal outsourcing, profundizando así el drama de la gente que debido a su edad es menospreciada, mal pagada y reducida a los síntomas de la vejez que se inicia cuando usted se retira, siente que su vida de trabajo se acabó y que se va convirtiendo en un inútil condenado a ir perdiendo más aptitudes mentales que físicas.
Ahora bien, si usted gana actualmente 800 mil mensuales, para obtener una jubilación temprana de 500 mil mensuales, usted debe aportar ahora 36 millones ¿para financiar qué?
Nunca podré olvidar la ilusión de mi viejo cuando decidió jubilarse a los 69 años porque su promedio le permitía alcanzar el 82% de los casi $2 mil mensuales que le correspondían: vivió 24 años más pero con un salario jubilatorio que apenas sobrepasaba los $200, tanto le habían robado las cajas, los políticos y la economía nacional a través de la inflación.
Y en los tiempos que vivimos no me extrañaría que con tantos genios políticos, economistas y empresarios no viéramos el fruto de nuestro trabajo toda vez que los fondos de pensión pagaran las consecuencias de la estupidez humana y los que ahora ven con alegría un retiro juvenil, se vieran frustrados por el rascado de olla sin fondo o sin fondos, que alcanzarían los pagos jubilatorios cuando ya no hubiera gente que jubilar y los jubilados no terminaran de morirse.

Leopoldo Barrionuevo
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