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Miércoles 3 Diciembre, 2014

Debemos seguir diseñando las políticas públicas de la Costa Rica del siglo XXI, sin borrar los logros de los últimos dos siglos


La innovación: El mejor homenaje a Don Pepe

Lo repetimos por estos días: ¡qué hazaña la de Don Pepe el abolir el ejército! Si nos detenemos a pensar desde la perspectiva de ese hombre de 42 años en la Costa Rica de 1948 y el mundo de la postguerra, nos parece increíble.
Si recordamos que fue el hombre que lideró el golpe de Estado quien no solo abolió el ejército sino que formó una asamblea constituyente después de tomar el poder y, 18 meses después, lo entregó, nos maravillamos aún más.
Pero si seguimos reflexionando y analizando a esta singular figura, nos damos cuenta de que Don Pepe era un verdadero innovador. Autodidacta, se definió como campesino y empresario, pero era de todo. Corrió el caudal del río en La Lucha, construyó su chimenea, experimentó con casas prefabricadas, sembró manzanas, y quién sabe cuántas cosas más…
Entonces, en el ámbito político, ¿cómo no iba a innovar? La abolición del ejército no solo significó un cambio a lo interno, transformó las relaciones internacionales de Costa Rica porque necesariamente debemos apostar en las instituciones jurídicas internacionales. Y en todos los campos, junto con sus compañeros de lucha, Don Pepe pensó en grande; construyó la “tercera vía” décadas antes de Blair.
Por eso, el mejor homenaje que le podemos hacer a Don Pepe y sus contemporáneos es seguir innovando, mejorando nuestro país a través de nuevas formas de hacer las cosas.
Innovar en lo institucional, pues es manifiesta la necesidad de calibrar nuestras instituciones; innovar en lo cultural y lo educacional, comprendiendo que la educación trasciende las aulas o que debemos incentivar la actividad cultural como lo hacemos con la actividad industrial; innovar en la ejecución de obras civiles, transporte público y puertos; innovar en nuestra relación con el ambiente, empezando por la generación y distribución de energía; innovar por el diseño de nuestras ciudades, así como en la agricultura; innovar en la prestación de servicios de salud y el combate a la pobreza y la inseguridad.
Debemos seguir diseñando las políticas públicas de la Costa Rica del siglo XXI, sin borrar los logros de los últimos dos siglos.
Nos daremos cuenta de que lo habremos logrado cuando, al nacer, las madres de todos y todas las costarricenses no solo sabrán que sus hijas no serán soldados, sino también que podrán vivir dignamente y, por qué no, plenamente. Aquello que para los fundadores de Estados Unidos era un derecho inalienable, “la búsqueda de la felicidad”, será un ingrediente de nuestra receta.
En nuestro diseño democrático, solo un partido político organizado alrededor de esta convicción y esa visión puede plantear una agenda innovadora.
En años recientes, el Partido Liberación Nacional construyó soluciones innovadoras en distintas áreas, como el programa Empléate, el Fonatel y la agenda digital del gobierno, así como el Sistema de Banca para el Desarrollo, por mencionar algunos.
Se puede hacer más, pero ahora, como partido, le urge innovar en su estructura y su vida partidaria, con el fin de que resulte atractivo para representar a la mayoría y ofrecer una agenda nacional innovadora, integral y futurista.

Dyalá Jiménez Figueres