Bruno Stagno

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Lunes 18 Julio, 2011


La historia es buena consejera (II)

Henry Kissinger comentó que “la historia no es un libro de cocina con recetas ya probadas: educa por analogía, no por máximas.” Tomando en cuenta la respuesta que se dignó dirigirme el canciller René Castro, evidentemente mantengo mi anterior analogía entre Munich 1938 y Managua 2010. Estimo que se ajustan a la perfección.
No me referiré nuevamente al tema de la conveniencia de acudir a la Organización de Estados Americanos (OEA) y/o la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dado que en estas mismas líneas ya agoté ese tema en tres columnas sucesivas (19 y 25 de noviembre y 2 de diciembre 2010). Además, queda claro que ciertamente tenemos profundas diferencias en relación con la tal llamada ‘victoria diplomática’ en la OEA. En primer lugar porque ni el informe del Secretario General [CP/doc.4521/10], ni las resoluciones adoptadas por el Consejo Permanente o la Reunión de Consulta, hicieron mención alguna a una invasión o ocupación del territorio nacional. Lo que sí hicieron fue reducir a un burdo eufemismo una clara agresión, llamando a ambas partes sin distinción alguna a “evitar la presencia de fuerzas armadas o de seguridad en el área donde su presencia podría generar tensión”.
En segundo lugar, porque la Reunión de Consulta convocada por la administración Chinchilla Miranda pasó a la historia por contar con la presencia de solo dos (Costa Rica y Guyana) de 31 cancilleres. Nunca antes se había contado con tan escasa e insulsa participación en una reunión que por definición acostumbra realizarse a nivel de Ministros de Relaciones Exteriores (artículo 64 de la Carta de la OEA).
En cuanto a las gestiones iniciadas ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en la reunión de los ex cancilleres con la Presidenta de la República celebrada el 14 de noviembre, fui enfático en insistir en la necesidad de demandar sin más dilación a Nicaragua. De hecho, resalté que era temerario darle la oportunidad a Ortega de demandar a Costa Rica tras la invasión y ocupación de Isla Portillo. En efecto, Ortega había anunciado desde el 2 de noviembre que demandaría a Costa Rica, y la administración Chinchilla Miranda aún se encontraba meditando el asunto. Cuatro días después de realizarse el encuentro con la Presidenta, afortunadamente se presentó el caso contra Nicaragua.
Tenemos muy claro quién es el autor intelectual y material del apaciguamiento practicado con Nicaragua. Tenemos muy claro quién es una triste versión tropical de Neville Chamberlain. El problema, a estas alturas, es que mientras el canciller René Castro trata de reescribir la historia para desprenderse de sus propios errores, surgen rumores acerca de la salida del vicecanciller Carlos Roverssi. Ignoro si Roverssi cumplirá con ser el equivalente de Alexander Cadogan, pero al menos en su momento sí cumplió con la defensa de los intereses nacionales. Entre Cadogan y Chamberlain, tengo muy claro con quién me quedo.

Bruno Stagno Ugarte