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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


La historia es buena consejera

Bruno Stagno [email protected] | Lunes 04 julio, 2011



La historia es buena consejera

A partir del 8 de mayo de 2010, y contra todas las evidencias y las advertencias, la administración Chinchilla Miranda se declaró una firme creyente en las buenas relaciones con el Gobierno de Nicaragua. Lo que nunca me imaginé es que esta prioridad en la política exterior conduciría a una política de apaciguamiento en el peor sentido de la palabra, y además, con nuestro vecino más incómodo.
Dado que la historia es buena consejera, conviene recordar lo acontecido en Múnich en 1938 o previamente en Berchtesgaden o Bad Godesberg, por las sorprendentes similitudes que comparte con la desatinada actuación de la actual administración.
El primer ministro Neville Chamberlain pasó a la historia como el más ingenuo practicante del apaciguamiento al creer que Hitler era de fiar. El 29 de septiembre de 1938 viajó a Múnich para reunirse con el Führer y firmar el tristemente célebre Pacto de Múnich mediante el cual le entregó el 12% de Checoslovaquia al Tercer Reich. Regresó a Londres para proclamar que "la paz con honor ha vuelto de Alemania… creo que es la paz para nuestros tiempos". Previamente había expresado que "a pesar de la dureza y rudeza que creo haber visto en su cara, tuve la impresión que allí estaba un hombre en quien se podía confiar una vez que había dado su palabra". En menos de seis meses Hitler ocupó lo que restaba de Checoslovaquia y poco tiempo después invadió Polonia, iniciando la Segunda Guerra Mundial.
Al mejor estilo de Chamberlain, el 21 de julio de 2010 el canciller René Castro viajó a Managua para desautorizar al vicecanciller Carlos Roverssi y acceder al dragado del río San Juan. Regresó a San José para proclamar que tenía "garantías verbales de que el proyecto actual de dragado no tendrá impacto sobre el caudal del río Colorado... Para nosotros esta garantía verbal es suficiente... no hay en realidad motivos para dudar de la palabra del Ministro de Relaciones de Nicaragua o de su Presidente". El 8 de septiembre compareció ante nuestra Asamblea Legislativa para afirmar que Nicaragua podía desviar hasta el 12% de las aguas del río Colorado. Menos de dos meses después, el Ejército de Nicaragua ocupó la parte septentrional de Isla Portillo, ocasionándole a Costa Rica su primera pérdida de territorio desde la Guerra de Coto de 1921.
Las supuestas buenas relaciones con Nicaragua no duraron más de 70 días. El apaciguamiento de la administración Chinchilla Miranda llegó a su fin no porque las actuales autoridades despertaron de su mala praxis, sino producto de una inédita agresión de Managua.
Las similitudes entre lo acontecido en Múnich en 1938 y Managua en 2010 saltan a la vista. La historia es buena consejera, y quienes entienden de la materia se la toman en serio. Eso hizo el canciller Otto von Bismarck al decir en 1872 que "no iremos a Canossa, ni en cuerpo ni en alma". Desafortunadamente, en nuestro caso, nos embarcaron en cuerpo y en alma.

Bruno Stagno U.