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La extrema dificultad de la sencillez
El Pritzker, considerado el Nobel de Arquitectura, fue otorgado el domingo a dos japoneses que apuestan por una economía de medios que esconde una tremenda complejidad

Tokio / EFE

Los arquitectos japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, ganadores del premio Pritzker 2010, han creado una obra dominada por la ligereza, transparencia y sencillez, a través de una economía de medios que esconde una tremenda complejidad.
El Pritzker, considerado el Nobel de Arquitectura, fue otorgado el domingo, por tercera vez en la historia, a un dúo de arquitectos, que en 1995 unieron sus destinos artísticos para crear el estudio SANAA, desde hace tiempo centro de gran interés internacional.
Ella, Sejima, nacida en 1956, y él, Nishizawa, diez años menor, son la “unión de dos mentes” intrínsecamente japonesas, defensores de una “arquitectura abierta” que explora todas las posibilidades del espacio, se integra en su entorno inmediato y se adapta a cualquier presupuesto.
Sus obras, armónicas y optimistas, parecen sencillas, pero son fruto de la complejidad técnica y un intenso proceso de refinamiento en busca de la esencia de la arquitectura, como destacó en su fallo el jurado del Pritzker.
A ello responden edificios como el de Dior en Tokio, una imponente fachada de cristal que oculta unas pantallas acrílicas imitando el movimiento de los tejidos, el Rolex Learning Center de Lausana (Suiza), un concepto de universidad abierto día y noche para los estudiantes, o la alabada superposición de bloques del Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York.
El jurado del Pritzker, que tras quince años de olvido ha vuelto a premiar a la arquitectura nipona, calificó a Sejima y Nishizawa de artistas “cerebrales”, cuyo trabajo “delicado y poderoso” es fruto de “una rigurosa investigación”, pero no por ello elitista.
“Buscan las cualidades esenciales
de la arquitectura de modo que su trabajo resulta en una aproximación directa, economía de medios y contención”, indicó el jurado del prestigioso galardón que otorga desde 1979 la Fundación Hyatt de Chicago (EEUU).
Sejima y Nishizawa, fieles a la fama de reservados de los japoneses, no han publicado de momento ningún tratado teórico sobre arquitectura por lo que su legado son sus obras, entre las que destacan varios museos.
En sus quince años de trabajo conjunto en el estudio Sejima and Nishizawa and Associates (SANAA) han diseñado edificios sobre todo en Japón, aunque desde que en 2004 fueron galardonados en la Bienal de Venecia han recibido más encargos del exterior.
De hecho Sejima, segunda mujer en lograr el Pritzker junto a la iraní Zaha Hadid, es directora de la Exposición Internacional de Arquitectura de Venecia 2010, desde la que quiere ayudar a que la sociedad se relacione con la arquitectura y ofrecer espacios que permitan encuentros artísticos.
Cuando en 1995 nació SANAA, Sejima, que ya había trabajado con Toyo Ito, era la más conocida de esa pareja de arquitectos, pero hoy, como destacó el Pritzker, ese estudio es “la unión de dos mentes” donde es “virtualmente imposible desentrañar qué individuo es responsable de qué aspecto de cada proyecto particular”.
Entre las obras que los dos arquitectos han creado en Japón destacan el O-Museum de Nagano (1999) y 21st Century Museum of Contemporary Art de Kanazawa (2004).
Otros proyectos los han diseñado fuera de Japón, como el Pabellón de Vidrio del Museo de Toledo en Ohio (2006) o el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York (2007), ambos en Estados Unidos, y el alabado Teatro de Almere en Holanda (2007), un edificio que el Pritzker define de “democrático”.


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