Macarena Barahona

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Sábado 11 Enero, 2014

Es España la europea,  la que renuncia a sus lazos coloniales y pasado imperial,  porque no ha sabido construir mejores relaciones horizontales y dignas con  países africanos o americanos


La España solitaria

Desde mi ciudad de origen —Madrid— donde he pasado las Navidades y este nuevo año disfrutando este invierno con amigos entrañables, y siempre encontrando nuevas y hermosas ciudades históricas que hacen pendular el tiempo, como una marisma imperial que sobrecoge y te hace meditar.
Los tiempos españoles se diversifican, pues no es el mismo para cada parte de esta resquebrajada unidad monárquica, donde esta institución acartonada y sin sentido, saca agua por cada saludo y presentación de su criticado rey.
De Extremadura a Galicia, del País Vasco a Cataluña, de las Islas Baleares a Valencia, de Andalucía a Castilla, por donde se ande, los españoles son de cada sitio, volviéndose a ver de reojo, con distancia entre ellos, castigándose de sus dificultades, construyendo explicaciones fatuas de los sucios políticos y apostando las ilusiones a esta Carta Europea de unión y caos interno.
Será el pertenecer a esta Europa —con rasgos imperiales— la que hará crecer a esta España dividida; a una España atónita de sí misma, de sus propios fraudes, de los políticos y comerciantes que han robado con su mano derecha y su mano izquierda.
Sin explicación a lo europeo, con cinismo y discurso de civilidad y hombres postmodernos, la avaricia no ha contemplado sus modernidades y más parecen ruines ladrones a la usanza de la Edad Media, que aún se respira en la España honda de los pueblos.
Es esta Europa encaminada a soñar con imperios capitalistas y cenar con Estados Unidos y China comiéndose literalmente el mundo, sin ver ni para abajo ni para arriba... si seguimos creyendo en los nortes y sures antiguos.
Es España la europea, la que renuncia a sus lazos coloniales y pasado imperial, porque no ha sabido construir mejores relaciones horizontales y dignas de respeto con países africanos o americanos. Sueña en Europa y le asusta África o América.
Sueñan en Nueva York como la ciudad del ombligo del mundo, pero hacen negocios desiguales y corruptos con países de América del Sur. ¿Dónde está Europa? ¿Qué sería de Europa sin Asia, sin América, sin África?
España quiere olvidar su historia, y no termina de honrar sus muertos de la guerra civil y el siglo XXI la encuentra con el esfuerzo de ser europeos, y esto pasa por distanciarse y volver a ver con altanería y temor al latinoamericano, al africano, al asiático; negando la riqueza que aún apiñada en altares vive esparcida en todo el territorio.
Será esta España, la que por ser europea deja atrás sus parientes, la que invitada a la mesa del gran capital solo busca lucrar en negocios con sus pares latinoamericanos y castigar al trabajador español cada día más. ¿Será el capital multinacional, la banca europea la que sirve la mesa y se la come en solitario?
¿Cuándo Latinoamérica, incluida Centroamérica, podremos construirnos como unidad económica y política y sentarnos en la mesa con África, con China, con Europa, con Norteamérica y, sin ser colonia de nadie, negociar nuestra propia riqueza?