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Aumentó la conciencia sobre la necesidad de bajar la cantidad de químicos usados en los productos de la tierra y con ello se contribuye a salud de la población

La buena noticia viene del agro

Los campesinos, responsables de que la población cuente con alimentos suficientes y frescos para una buena nutrición y para la conservación de la tradición culinaria local, ofrecen hoy una buena noticia.
Han aumentado su conciencia sobre la necesidad de bajar la cantidad de químicos utilizados en los productos de la tierra y con ello están contribuyendo a un asunto de la más alta importancia como es la salud de la población. Esto debe ser tomado muy en cuenta. Ellos deben recibir todo el apoyo y capacitación que requieran para seguir por ese camino.
La toma de conciencia de muchos agricultores se debe también a la actuación de vigilancia ejercida por el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), que ha contribuido así mismo, con su labor, a reencauzar la producción por el camino correcto, de menos químicos y más control natural de las plagas.
De acuerdo con los últimos muestreos efectuados en 2010, de cada 100 frutas o vegetales evaluados en los puntos de venta, solamente cinco registraron residuos de agroquímicos. Cuatro años atrás, 40 de cada 100 productos valorados arrojaban niveles por encima de lo permitido por las normas internacionales, explica una nota de este medio hoy.
Una vez que se detectan productos con niveles excesivos de agroquímicos, se hace una visita a los productores y se muestra cómo deben tratar su finca, para reducirlos. Después, ellos son quienes deciden cómo actuar, de acuerdo con lo que detallan los responsables de la Unidad de residuos de plaguicidas y buenas prácticas agrícolas del SFE.
En este sentido, es importante tener en cuenta que el movimiento de agricultura orgánica se desarrolló con gran esfuerzo de los campesinos, sin apoyo al inicio de las instituciones estatales, debido a la alta conciencia de este sector sobre la importancia de producir sin químicos, evitando contaminar los productos y la tierra.
Por ello, es de resaltar el que ahora, a su natural inclinación por lo orgánico, se sume la labor de los inspectores impulsando a todos a enrumbar su trabajo en la línea de, al menos, la menor cantidad posible de químicos.
Paralelo a esto, debe estimularse y apoyarse cada día en mayor medida a los productores orgánicos, como pioneros de la forma hacia donde debería encaminarse la producción agrícola en general en Costa Rica.
Ello beneficiaría grandemente al consumidor local y colocaría a los exportadores de este sector en la condición necesaria para que sus bienes sean aceptados sin problemas en los mercados del exterior, ávidos de producto orgánico.
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