Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 14 Mayo, 2010


La autodestrucción del país

Hay que atacar dos frentes que en forma muy eficaz avanzan hacia la autodestrucción de la idílica Costa Rica; es decir, atentan contra una de las mayores riquezas del país: las maravillas que le ha entregado la naturaleza. La primera es de actitud, que se expresa en la forma en que nos comportamos con nuestro entorno natural. Ríos contaminados, playas y lugares de recreo sembrados de botellas y artefactos plásticos, vehículos desde los cuales emergen manos para tirar cuanta cochinada se les antoja, en fin, una forma de autodestrucción. No son todos, pero el daño es mucho.
En el mundial de fútbol realizado en Francia, los encargados del aseo de los estadios quedaban perplejos después de cada partido, porque en el área donde se ubicaban los aficionados japoneses no había absolutamente nada que limpiar. Qué ejemplo para los aficionados latinoamericanos y otros. La fórmula mágica no es limpiar, es no ensuciar.
Las nuevas generaciones tienen una mayor conciencia del valor de convivir con nuestro entorno. Miles de profesores les están recalcando esos valores desde pequeños. Somos los grandes los más porfiados, los que con el mal ejemplo anulamos el esfuerzo del aula. El colmo es cuando los que más se favorecen de las virtudes naturales del país, contaminan y atentan contra la naturaleza, como el caso de ese famoso gran hotel de playa en Guanacaste.
Ahora nos desnudan internacionalmente el segundo factor de autodestrucción. La revista Traveler, de National Geographic, y un estudio adscrito a la Universidad de Stanford, están cuestionando la imagen de Costa Rica como destino ecológico. Traveler puso a Costa Rica “en la cuerda floja” y ambos estudios cuestionan la forma en que se está desarrollando el país, especialmente por la gran hotelería en el Pacífico Central y Norte que crea presión sobre los recursos naturales.
Las playas rodeadas de cemento, sin control ni planificación adecuada, nos llevarán a competir en un mundo turístico distinto, que nada tiene que ver con la gran diferenciación internacional que se ha ganado Costa Rica y que muchos países envidian. Si no reaccionamos, vamos camino a competir con una gran cantidad de centros turísticos que poco tienen que mostrar más allá del cemento.
No hay mejor marketing internacional que la divulgación gratuita que hacen las revistas y estudios serios. Sin embargo, declara el nuevo Ministro de Turismo que él disiente de esas publicaciones, pero no desmiente con argumentos sólidos lo que estas indican, excepto que todavía hay zonas de playa que no han caído en el “modelo” criticado y que hay otras organizaciones que todavía consideran a Costa Rica un destino sostenido.
El peor problema es cuando no queremos reconocer que este existe. No hay duda que la Presidenta de la República y el vicepresidente Alfio Piva, coordinador del Consejo de Sostenibilidad Ambiental y con amplia trayectoria en estos temas, son quienes pueden hacer que se retome el rumbo.