Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 3 Noviembre, 2010


La amenaza de las chinches


Confieso que peco de hipocondría y me preocupa esta amenaza de las chinches. Siento que hay que hacer algo pronto. Ya me imagino picado y sufriendo por la mordida de uno o más de estos bichos. ¡Escribo esto como voz de alerta!
He notado que no hay interés de parte de los Ministerios de Salud, de Economía y de Agricultura por la amenaza potencial de una invasión de chinches provenientes de Nueva York. Los últimos datos revelan que uno de cada diez residentes de ese centro urbano ya ha sufrido de mordidas. El alcalde Bloomberg ha declarado un estado de emergencia y se gastan millones tratando de eliminar estos insectos que se esconden en las mejores tiendas, hoteles, y restaurantes. Me parece que las Ministras de estas carteras deberían entrar en acción de inmediato para salvarnos del problema.
Cuando surgió el virus A H1N1 hubo reacción inmediata; se organizaron programas de publicidad en los medios enfatizando la importancia de lavar las manos frecuentemente, de cubrir la boca cuando se tenía que toser, y de tomar mucho líquido. Todos los pasajeros llegando al país tenían que llenar formularios especiales con una serie de preguntas sobre su salud y había personal viendo los que llegaban para ver si mostraban síntomas. Durante este periodo los pasajeros sabían que era importante no estornudar en migración por la posibilidad de que “lo metieran a uno en cuarentena.”
Fueron efectivas las acciones y el impacto de este virus fue minimizado. ¿Qué pasa con las chinches? ¿Será que no creen los oficiales que constituyen una amenaza real?
Si llegan, la industria turística podría sufrir un golpe fuerte en un momento en que esta débil a merced de las políticas cambiarias del Banco Central. Si comienzan los turistas que nos visitan a amanecer con picaduras, pudiera haber cancelaciones masivas. De los lugares frecuentados por los turistas a los hogares es cuestión de unos días y pronto todos estaríamos mal.
Como medidas para evitar que esta plaga nos invada considero que todo pasajero y tripulante que llegue en avión directamente de Nueva York pasara por un proceso de fumigación, incluyendo su equipaje y cualquier tiliche que traiga. Los diplomáticos, incluyendo altos mandos del gobierno costarricense, no estarían exentos; en la sala de la Asamblea de las Naciones Unidas ya se encontraron chinches. Los trabajadores ticos que tienen que descargar y limpiar el avión, los que lo reabastecen de comida y de combustible, los agentes de la aerolínea, tendrían que usar ropa especial que se quita y se fumiga después de cada contacto.
Todos los pasajeros, independientemente de su procedencia, tendrían que llenar un formulario especial que les pregunta si en el último año han visitado a Nueva York. (Lo malo de las chinches es que pueden permanecer en una especie de hibernación hasta por 18 meses sin comer o moverse). Los que reportaran que han estado en esa ciudad también tendrían que ser sometidos a un proceso de fumigación. Además habría que comprar perros especializados en la detección de chinches. Los que se rascan en las filas de migración habría que apartarlos y fumigarlos.
Para cubrir el costo de estas medidas habría que agregar un monto, a calcularse, a los pasajes aéreos. ¡Siento la necesidad de rascarme mientras que escribo esto! Pasé por Newark hace tres semanas.

Carlos Denton
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