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Lunes, 17 de junio de 2019



COLUMNISTAS


La solución no está con el gobierno, monseñor

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 12 junio, 2019


Leí con interés la semana pasada que Monseñor José Rafael Quirós está instando al gobierno de Carlos Alvarado que “resuelve el problema del desempleo” que ronda en más del 12 por ciento. Es lógico que el jerarca de la Iglesia no supiera a donde dirigir correctamente su petición, después de todo “zapatero a tus zapatos”, pero hay que decir que el país ha sido tan estatista en últimos años que había cierta lógica en dirigirse al presidente de la República y no al Sector Productivo, que produce 82 por ciento de todos los empleos.

Durante varias décadas la filosofía nacional ha sido que los gobiernos pueden resolver todos los desafíos que enfrente al pueblo. ¿Necesitan los menores una educación? El estado lo suministra; (claro si no están los educadores de huelga). ¿Necesitan atención médica? Es la CAJA que puede ofrecerla. Hay muchos asaltos y robos en todo el país y el pueblo pide protección de las amenazas de los delincuentes. Es el gobierno que tiene la Fuerza Pública que puede suprimir al crimen. Los trabajadores costarricenses están dedicando hasta dos horas cada día en cada dirección para llegar al lugar de su empleo por mal sistema de transporte público. Es el gobierno que tienen que intervenir. Y sigue la lista; pero en esto del desempleo no puede resolver el problema el gobierno. Son los empresarios, y en especial los pequeños y medianos que tienen la capacidad de crear nuevas ofertas en el mercado y contraer gente. Pero eso sí, el gobierno les pudiera ayudar.

Si el habitante tiene una idea brillante para crear una empresa y no tiene capital o “conectes” (la mayoría) tienen que comenzar en la informalidad. Es imposible para la gran mayoría pasar por todos los trámites que exige el gobierno y cumplir con todos los controles establecidos por 40 años de administraciones que no entienden al empresario.

Por eso hay zapaterías en patios de casa, restaurantes en salas de residencias, fábricas de cándelas en bodegas detrás de edificios con otros propósitos, sastrerías, panaderías, reparación de bicicletas, escuelas de danza, salones de belleza, gimnasios, peluquerías, bares, talleres de yoga, mueblerías y cuantos negocios más escondidos de la autoridad porque es tan complicado cumplir. Señores del Ministerio de Hacienda y Monseñor, estas empresas no van a presentar facturas electrónicas, no van a cobrar el IVA y van a prosperar si no mandan ustedes a suprimirlos. Y, si los cierran, más desempleo todavía habrá.

Monseñor, si quiere más empleo para los habitantes, exigir al gobierno que quite todo el papeleo. El que quiere poner una empresa debería ir a una sola ventanilla sin un abogado y en 30 a 45 minutos registrarlo. Si el empresario nuevo quiere contratar personas destajo debería poder hacerlo; ahora es prohibido. Si no tiene extinguidor de incendio en su local, no cierre el negocio. Regalarle uno.

Lo que el país necesita es más empresarios si quiere más empleo y menos intromisión gubernamental. Pedir esto al presidente, Monseñor, a ver qué le dice.

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