Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 5 Abril, 2017

La Semana Santa: ¿festival religioso?

Menos del 35% de los costarricenses asiste a servicios religiosos durante la Semana Santa; aproximadamente la mitad de estos son evangélicos que llegan a los cultos todos los domingos, aunque no es ocasión especial. Ya pasó la época de cuatro días de reflexión antes del Viernes Santo y luego la gran celebración de la fe cristiana que culmina con el Domingo de Pascua.

Sin embargo, sin tener realmente una “razón de ser” el proceso productivo del país se paraliza durante ocho días, el gobierno cierra sus puertas, y el sector turístico disfruta de un “llenazo” que es seguido por lo que llaman “la temporada baja.” Las playas están abarrotadas, los vuelos al exterior llenos, los restaurantes, sodas y bares (ya se eliminó la ley seca) con sus espacios totalmente ocupados y más de uno dice a los que le acompañan —“es el peor momento del año para pasear o viajar. El servicio es pésimo”.
Muchas veces tienen razón y si algún pasajero o comensal se queja el gerente o dueño dice —“es la temporada, señora. Todo está lleno y el personal no da abasto”.
El lugar más atractivo para pasar la Semana Santa en Costa Rica es la Aglomeración Metropolitana. Para comenzar, no hay presas; se puede manejar a cualquier punto en todo el sector urbano en diez a 15 minutos sin gritos, pitos, y frenazos. Los carteristas, asaltantes, pordioseros, piqueros, borrachos y maleantes, todos se van a las playas para seguir sus actividades normales; en la ciudad es posible andar a pie sin gran riesgo.
Hay espacios en los restaurantes y sodas y en los parques hay gente, pero menos que lo usual. Si tiene algo que hacer en los bancos, que se mantienen abiertos hasta el miércoles, es el momento ideal porque no hay filas ni tampoco esperas. ¿Tiene un proyecto de reparación en la casa o necesita pintar? Las ferreterías estarán abiertas para comprar materiales en los primeros días de la semana y no habrá problemas de parqueo o de movilización de los materiales por las calles.
¿Quiere tomar una siesta? ¡Tranquilo! Nadie va a llamar, no habrá ruido en la calle; todas las motos que circulan sin mufla están en alguna costa creando caos y molestias como normalmente lo hacen en el Valle Central.
La política no se suspende durante esta semana — más bien, por ser año electoral, las conversaciones y hasta discusiones que tocan a la carrera presidencial son normales. Pero son más pausadas las conversaciones y los argumentos no son de tanta pasión. No hay debates ni publicidad favoreciendo a un candidato u otro.
Para los que pasan estas vacaciones en el Valle Central se ofrece la posibilidad novedosa de salir de sus casas y asistir a “las procesiones” religiosas. Algunas, y en especial las de Cartago, son muy bonitas. Incluso, si quieren, pueden entrar a una iglesia y observar lo que hacen los creyentes. Sería algo diferente para hacer en Semana Santa.
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