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Domingo, 15 de septiembre de 2019



COLUMNISTAS


La seguridad social depende de un buen sistema de pensiones

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 02 septiembre, 2019


Permitir que las personas retiren el fondo acumulado a su nombre en el Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP) creado por la Ley de Protección al Trabajador, al momento de jubilarse con la pensión básica de IVM o de otros regímenes supletorios a ese (fundamentalmente los que corresponden al magisterio y al poder judicial), parece muy atractivo y genera simpatía y aplauso. Pero causaría un muy serio daño a la justicia social costarricense.

Un proyecto de ley en trámite permitiría efectuar ese retiro a las personas que se pensionen desde ahora hasta el año 2035, y permanentemente a quienes su pensión del ROP sea inferior a un 20 % de la que les corresponda por el régimen básico. Eso convertiría el ROP, durante ese período, en un sistema de ahorro obligatorio financiado por terceros, y permanentemente también para quienes tengan un fondo cuya pensión no alcance a ese 20% del régimen básico. Así se destruiría un pilar fundamental del sistema de pensiones.

Convertir el ROP en un sistema de ahorro eliminaría uno de los fundamentos de nuestra justicia social.

La Reforma Social del gobierno del Presidente Rafael Angel Calderón Guardia tuvo su principal y primer pilar en la constitución de la CCSS en 1941, que estableció la protección de salud y maternidad para la población trabajadora, y creó el régimen de Invalidez Vejez y Muerte para garantizar a los trabajadores una vejez digna y no dejarlos caer en la pobreza cuando ya no puedan trabajar.

La pensión para el trabajador cuando ya no puede laborar es un elemento básico de la justicia social, es una medida para impedir que las familias en esas circunstancias caigan en la pobreza y es garantía de paz mediante la solidaridad y la previsión.

El régimen de IVM nació como de capitalización. Pero en todos los países por acción de los gobiernos y de la inflación, se convirtió en un sistema de reparto. Eso significa que no se acumula un fondo para que de él los trabajadores al pensionarse obtengan el pago de su pensión, sino que el financiamiento de las pensiones sale de los aportes de los trabajadores activos.

A finales de los noventas ya eran bien conocidos los problemas del régimen de IVM que surgían por los atrasos en el pago de las cuotas estatales, por la disminución en la edad de retiro, y por la colocación de las reservas en bonos del gobierno, emitidos con ese fin y devengando muy bajas tasa de interés. A eso se agregaba los cambios demográficos que disminuyen el crecimiento del número de trabajadores activos y aumenta el número de años durante los cuales se recibe la pensión, obligando a reducir el monto de la pensión a los trabajadores.

Para enfrentar esas circunstancias nació el ROP.

En el ROP, para que no tome el estado los recursos destinados a las pensiones, se aseguraran los fondos que van a servir para la pensión de los trabajadores en cuentas a su nombre. Así nació este pilar del sistema de pensiones para que haya una pensión complementaria que cuando IVM no dé al trabajador como pensión más de un 40% del salario final, el ROP contribuya con otro 20% del salario final para que la pensión sea al menos de un 60%. El ROP aumenta la pensión de IVM en un 50%.

El ROP se financió por un gran acuerdo nacional en que participaron patronos, sindicatos y solidaristas, y con la contribución aportada por los patronos de 3,25% sobre los salarios, y de 1% aportado por los trabajadores. Todos los interesados lo acordaron para fortalecer el sistema de pensiones y solidariamente evitar el empobrecimiento de los trabajadores en su ancianidad, y además para evitar nuevos impuestos para atender más familias en condiciones de pobreza. No se hizo para tener un ahorro obligatorio y dejar sin resolver el tema de las pensiones de IVM.

Poder retirar de ahora al 2035 el 100% del fondo del RPO resultará, lo prueba la experiencia internacional, en que se retire por una inmensa mayoría de los trabajadores que se quedarían sin una tercera parte de su pensión, y muchos caerían en pobreza.

Poder para siempre poder retirar la totalidad del fondo cuando la pensión complementaria no llegue al 20% de la del régimen básico obligaría a los Fondos de Pensiones a invertir una parte importante de su cartera en corto plazo para financiar los retiros, y bajaría la rentabilidad y sus pensiones a todos los trabajadores.

Para evitar la injusticia actual de que los fondos de ROP de quienes se pensionan por regímenes especiales con pensiones más favorables sean los que pueden retirar el fondo porque la pensión que les correspondería no llega al 10% de la del sistema básico, basta con hacer la determinación respecto a la pensión que les correspondería con IVM.

Claro que hay reformas que se pueden hacer para mejorar el ROP. Pero no se deben hacer para destruirlo.








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