Arnoldo Mora

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Martes 1 Abril, 2008

La nueva geopolítica

Arnoldo Mora

La mejor manera de comprender las implicaciones políticas que revisten un carácter estructural y, por ende, deben ser consideradas irreversibles (en la medida un tanto relativa que ese término reviste en los procesos históricos) es analizar los cambios tan profundos y vertiginosos que actualmente se están operando en todos los rincones del planeta y que muchas veces son opacados por el tráfago de noticias que nos llegan a diario. Para medir la hondura y radicalidad de esos cambios nada más indicado que constatar las trasformaciones que se dan en el panorama geopolítico mundial.
Lo estamos viendo, de manera singularmente dramática, con el fracaso descomunal del genocidio perpetrado por el actual gobierno norteamericano en Irak y con el derrumbe de la economía neoliberal, que ha hecho sucumbir al dólar como moneda internacional y tienen en agonía a Wall Street. Pero, ¿cuáles han sido las consecuencias políticas de ese colapso del imperio americano? Lo que ahora presenciamos es el surgimiento de un mundo multipolar, basado en regiones geográfico-culturales y no solo en zonas de libre mercado, si bien los tratados de libre comercio se multiplican por todos lados.


Quien más lúcidamente lo ha visto y expresado en días recientes ha sido Gordon Brown, el artífice de las políticas económicas de Inglaterra durante la última década y su actual primer ministro. En la más reciente cumbre de Davos, Brown dijo que la crisis que afecta al sistema económico se originaba en los centros financieros de las potencias occidentales, si bien tendrá efectos mundiales. Pero la más importante de esas consecuencias se originaba en el hecho de que dicha crisis no era solo económica y política, sino —dijo textualmente— de “civilización”. Esta crisis constituye ni más ni menos, que la decadencia, no solo de Estados Unidos, sino de todo Occidente y el surgimiento de nuevas potencias provenientes de países hasta no hace mucho periféricos, tales como China, India, Brasil.
Por lo que a nosotros se refiere, lo que corresponde es tomar conciencia de las repercusiones que esta nueva realidad geopolítica tiene en América Latina. Y para muestra un botón: veamos cómo se mueve la diplomacia de aquellos países que se consideraron, con razón, vencedores en la Cumbre de República Dominicana y que fuera de inmediato ratificada por la OEA en Washington. Además del apoyo unánime logrado, lo que más repercusión inmediata ha tenido ha sido que Brasil formó un eje con Argentina y obtuvo el firme apoyo de Chile… y todo en medio de la euforia de Venezuela y Ecuador. Esto se hizo evidente con la visita que hizo Correa a Bachelet y en el más reciente encuentro de Chávez con Lula, con motivo de la inauguración de una refinería de capital conjunto en territorio brasileño. Más que petróleo, de lo que allí se habló fue de la posibilidad de crear una “OTAN de América del Sur”.
Si este proyecto se realiza, sin duda su ejemplo cundirá en otras regiones del Tercer Mundo, con lo que se acabarían las vergonzosas secuelas del colonialismo y del imperialismo y la humanidad comenzaría, por fin, a ser eso y nada más que eso: HUMANIDAD.