Carlos Denton

Carlos Denton

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Jueves 9 Marzo, 2017

La migración y el efecto dominó

El canciller mexicano, Luis Videgaray, de visita la semana pasada, se mostró muy “gallito” cuando se refirió a la política que ambiciona implementar el vecino al lado norte de México con respecto al manejo de las deportaciones. El gobierno de Donald Trump pretende deportar a los inmigrantes ilegales al país por donde entraron a los Estados Unidos, no importa su nacionalidad u origen.
Videgaray insiste en que su país es soberano con respecto a quien admite o no al territorio mexicano y que jamás aceptaría su gobierno que aplicaran esa política los estadounidenses. Con respecto al control de las fronteras mexicanas lo dicho por Videgaray no pudiera estar más lejos de la verdad; anualmente pasan del sur al norte más de 200 mil guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, nicaragüenses, cubanos, haitianos, ecuatorianos, paraguayos, africanos, sirios, malasios, indios, chinos y de cualquier otra nacionalidad incluyendo hasta algún tico. Pasan sin papeles migratorios y probablemente a vista gorda de las autoridades aztecas.
Quizás no hay país que protege menos a sus fronteras que México.
Pero ahora con la llegada de Trump no le queda otra a México; tendrá que reforzar fuertemente su frontera con Guatemala, para evitar albergar a miles de inmigrantes de todo el mundo atrapados en “ciudades de refugiados” por no poder entrar a California, Arizona, Nuevo México y Texas.
¿Qué impacto tendrá esta acción en Costa Rica? Implica que los más o menos 100 migrantes que transitan por el territorio tico todos los días con rumbo a los Estados Unidos pudieran quedar pegados permanentemente aquí. Ya Nicaragua no les extiende la cortesía, pero han logrado, con la ayuda de “coyotes criollos”, pasar por territorio nica a Honduras o El Salvador.
Se puede presumir que esos dos países tampoco van a permitir este flujo de personas en tránsito buscando “el sueño americano”.
Igual como está haciendo el presidente Juan Carlos Varela de Panamá con la frontera colombiana tendrá que hacer el presidente Luis Guillermo Solís en la línea que divide Costa Rica de su vecino del sur. No puede dejar la entrada de estas personas que no tienen ninguna intención de residir o hacer su vida en el territorio nacional.
Más de uno seguramente hablará de los derechos humanos de los migrantes. Argumentará que tienen el derecho de transitar garantizado por las Naciones Unidas ONU. El problema es que la ONU no va a aportar recursos para alimentar y albergarlos cuando no logran seguir, y acá en Costa Rica “la cobija ya está muy estirada”.
¿Es justa la posición del Gobierno de los Estados Unidos al hacer el esfuerzo de restringir el flujo de inmigrantes ilegales a su territorio? La verdad es que es su país y pueden, igual que Costa Rica, admitir solo los que presentan papeles y obtienen visa.
La Secretaría de Integración Centroamericana (SICA), compuesta por los cancilleres centroamericanos y el ministro mexicano, puede emitir todo tipo de declaraciones pero, mientras tanto, el país debería establecer fuertes controles en su frontera sur.
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