La masculinidad en la cuarta revolución industrial
Imagen con fines ilustrativos. Cortesía Voces Vitales/La República.
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La agenda de la equidad de género ha estado en manos de las mujeres por mucho tiempo, pero ya es hora de que los hombres reconozcamos la importancia de involucrarnos en esta causa. Los hombres debemos luchar por los derechos de la mujer porque es un imperativo moral, pero también porque los roles de género que limitan el potencial de las mujeres nos hacen mucho daño a los hombres.

La definición tradicional de la masculinidad, esa que dice que los hombres no lloran, que no pueden ser sensibles, que limita su rol en la familia a ser únicamente el proveedor económico y que impone un mandato de mostrar dominio sobre la mujer, es en parte responsable por la pandemia de violencia que afecta a 1 de cada 3 mujeres alrededor del mundo.  Reportes de las Naciones Unidas indican que el costo de la violencia de género a nivel global asciende a $1.5 trillones de dólares; una cifra más grande que todo el PIB de Centroamérica.  Al mismo tiempo, el mandato del “macho alfa” explica en gran parte que hoy los hombres representen el 95% de la población carcelaria y que comparados con las mujeres, tengan una tasa de suicidio más alta, abusen más de drogas y de alcohol, causen más accidentes de tránsito y se depriman más al estar desempleados. Cuando se dice que la definición tradicional de masculinidad es tóxica, es que literalmente nos está quitando años de vida.

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La masculinidad tóxica no solo nos daña como individuos, también limita nuestro potencial como profesionales. La cuarta revolución industrial está generando cambios radicales en la forma que vivimos y trabajamos al incorporar nuevas tecnologías que transforman los sectores productivos de manera exponencial. En este panorama, el Foro Económico Mundial indica que es razonable asumir que los trabajos de sectores como manufactura, construcción y transporte, que son en su mayoría realizados por hombres, tienen una muy alta posibilidad de ser desplazados por la automatización. Al mismo tiempo, diversos estudios señalan como hombres alrededor del mundo ya están perdiendo estos trabajos y se están quedando desempleados en gran parte por la resistencia a asumir empleos de “cuello rosa”, aquellos que históricamente han sido dominados por mujeres pero que están creciendo en demanda. De esa forma, la construcción social de la masculinidad también está impidiendo que los hombres se adapten a esta nueva revolución industrial y las cambiantes demandas laborales.

En la organización Voces Vitales, reconocemos la necesidad de derribar las barreras de género para lograr adaptarnos a los cambios tecnológicos y laborales que nos exige esta cuarta revolución industrial.  Es por esto que además de las mentorías, capacitaciones y talleres para fortalecer las habilidades de liderazgo de las mujeres, también estamos apoyando a hombres a redefinir la masculinidad e involucrarse en las iniciativas que promueven la equidad de género. Al involucrar a hombres y mujeres en esta causa estamos ayudando a redefinir los roles de género y apoyando a las organizaciones a adaptarse a las exigentes demandas de la nueva revolución tecnológica.

Andrés Valenciano
Capacitador
Voces Vitales Costa Rica


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