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Miércoles, 16 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


La idea de celebrar el Orgullo Heterosexual

Alejandro Madrigal [email protected] | Viernes 21 junio, 2019


Recientemente en todo el mundo ha crecido la cantidad de personas que hablan sobre cómo las personas heterosexuales deberían celebrar su propio día del “Orgullo Heterosexual”, discusión enmarcada justamente en la víspera a que se celebre el Día del Orgullo Lésbico-Gay-Trans-Intersex-Queer (LGBTIQ+). De primera entrada, suena como algo razonable: “si unos celebran su orgullo, ¿por qué nosotros no hacemos lo mismo? Yo estoy orgulloso de ser heterosexual. De por sí, todos somos iguales”. En los próximos párrafos pretendo explicar por qué esta idea no solo no es razonable, es innecesaria, desagradable, insensible, ofensiva y, sobre todo, homofóbica.

Primero, desde lo más banal, pensar en celebrar el Orgullo Heterosexual solo porque otros celebran el Orgullo LGBT es similar al niño malcriado que exige un pastel y regalos el día del cumpleaños de su hermano. En lugar de respetar que ese día no se trata de él y la atención no estará sobre él, hace su berrinche para que sus padres le satisfagan su capricho egoísta. Hablar de orgullo heterosexual en el contexto del orgullo LGBT es lo mismo, exigir atención cuando no te toca, solo para que otros no la tengan, en torno a una fecha histórica y significativa.

Eso me lleva al segundo punto: el Orgullo LGBT no es un ocurrencia, ni su fecha es aleatoria. Se conmemora a finales de junio, porque el 28 de junio de 1969 (hace 50 años) se detonaron una serie de disturbios en Lower Manhattan, en New York, Estado Unidos, producto de que las personas que frecuentaban los clandestinos bares gays de la época se hartaron del abuso y matonismo policial que sufrían sistemáticamente. Esa noche, decidieron por primera vez enfrentar la violencia y abuso de la policía, lo cual provocó disturbios y conflicto social. Algo indeseable pero necesario para que, con los años, los gobiernos y las autoridades empezaran a respetar la diversidad sexual y la libertad de cada quien de estar con quien desee, tanto en lo privado como en lo público. Este evento marcó tanto la historia que recientemente, 50 años después, el Departamento de Policía y la Alcaldía de New York pidieron disculpas a todas las personas LGBT por los años de abuso sistemático e injustificado. ¿Las personas heterosexuales tienen una fecha así de relevante? Lo dudo, y si existe, no es cercana al 28 de junio y sin duda no es el motivo por el cual se habla del orgullo heterosexual. Por esto la idea es una ocurrencia innecesaria. ¿Por qué además de eso es ofensiva y discriminatoria?

Las personas heterosexuales nunca experimentarán lo que significa nada de lo que pasaba en New York (y en tantas partes del mundo) en aquellos años. Nunca vivieron ni vivirán el abuso policial que ocurrió en Costa Rica por décadas, donde la policía entraba a bares gays para hacer redadas y arrestar parejas del mismo sexo. Nunca sabrán lo que es ser insultado, acosado, molestado, violentado o asesinado por su orientación sexual o identidad de género. Nunca han tenido que mentir en un trabajo, o en un evento familiar por temor a que la gente sepa el sexo de su pareja. Nunca han tenido que ocultar su relación de pareja simplemente porque nadie sepa el sexo de la otra persona. Nunca sabrán lo que es recibir una palabra ofensiva, un grito o un intento de intimidación por andar de la mano o darle alguna muestra de afecto a tu pareja, solo porque resulta que los dos son del mismo sexo. Sus relaciones sentimentales no son prohibidas ni sus relaciones sexuales se consideran delito en ninguna parte del mundo. Al contrario, todas reciben reconocimiento y protección de los estados. Nada de esto es así para las personas homosexuales y transgénero. Las personas heterosexuales nunca serán discriminadas por su orientación sexual, ni en Costa Rica ni en ninguna parte del mundo. No estar consciente de todo esto es sumamente insensible, y muestra muy poca empatía por las miles de personas que han sufrido y sufren algo así. Es ser incapaz de ver un privilegio.

Si bien todos deberíamos tener derecho a no ser discriminados, la realidad es otra, la discriminación no la sufre todo el mundo, y ahí un derecho se convierte en un privilegio: algo a lo que todos deberíamos tener acceso, pero solo algunos lo tienen en realidad. Parte de ser un ser humano empático, sensible y respetuoso implica estar consciente de los privilegios que se tienen. En una sociedad que durante siglos ha condenado y perseguido la diversidad sexual, ser heterosexual es un privilegio, y sobre los privilegios no se ha alarde, ni se restriegan en la cara de quienes no los tienen. Celebrar o conmemorar el “Orgullo Heterosexual” es irrespetuoso, porque es mostar el orgullo del privilegio, el orgullo de la inequidad y de la injuticia que por mucho tiempo ha perdurado entre heterosexuales y homosexuales. Es estar orgulloso de la supremacía y de la superioridad que se ha tenido históricamente, comparable con una muestra de “Orgullo Blanco”, luego de siglos de sometimiento de las personas afrodescendientes. Termina siendo solo una muestra de desagradable supremacía.

Las poblaciones que no han sufrido discriminación ni sometimiento históricamente tienen poco qué celebrar en un día de orgullo. Eso no es lo que la sociedad necesita. Al contrario, lo que se necesita es empatía y unidad. Es gente heterosexual acompañando y conmemorando el orgullo LGBT, como personas cercanas, aliadas, sensibles y empáticas. Que se tomen el tiempo de tratar de entender por qué existe el Orgullo LGBT, en lugar de crear un Orgullo Heterosexual por ocurrencia.

“El Orgullo LGBT no nació por la necesidad de celebrar ser gay, sino por el derecho a exisitir sin persecusión. Entonces, en lugar de preguntarse por qué no existe el Orgullo Heterosexual, agradezca que no lo necesita”.







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