Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 20 Junio, 2018

La Fed y las tasas en Costa Rica

La semana pasada la economista Adriana Rodríguez, hablando en nombre de ScotiaBank su empleador, anunció en La República que ese banco tendrá que ajustar las tasas de interés que cobra a sus deudores porque la Federal Reserve (Banco Central de Estados Unidos) había subido la tasa básica otro cuarto de punto. Lógico, para los que deben en dólares; se estima que un 78% de los endeudados en dólares ganan en colones.

El mismo día que habló la ejecutiva de ScotiaBank, los expresidentes del país, después de una reunión con el presidente Carlos Alvarado, anunciaron que era indispensable que se aprobara el paquete fiscal, porque así se podrían bajar las tasas de interés en colones. “Hay muchos endeudados, y aprobando el alza en impuestos les ayudará”, manifestó un exprimer mandatario. El argumento es que la necesidad del gobierno de pedir prestado en el mercado local causa presión en las tasas, porque absorbe dinero que pudiera estar disponible para necesidades del pueblo.

Los que adquirieron sus autos y viviendas pidiendo prestado en dólares, una proporción muy importante de todos los habitantes adeudados, no sentirán ningún alivio sí se aprueba el paquete fiscal. Todo lo contrario, estarían pagando más por sus deudas por los más altos intereses dictaminados en el exterior y también erogando más en impuestos. El argumento de los expresidentes no es espurio, pero definitivamente “no aplica” para un grupo numeroso de costarricenses.

Es pertinente preguntar la razón por la que tantos han optado por endeudarse en la moneda estadounidense, especialmente si sus ingresos les llegan en colones. La razón es muy sencilla; las tasas de interés en las deudas en dólares son mucho más bajas que las que están en colones y mientras que el Banco Central mantiene artificialmente estable el valor de la moneda nacional, es muy tentador pedir prestado en dólares. Los bancos comerciales presionan fuertemente a los políticos y a los jerarcas del Banco Central para que no devalúen, porque como dijo un banquero “si se devalúa el colón tendremos varios lotes llenos de automóviles de personas que no pudieran pagarnos.” Y ni hablar de la cantidad de viviendas que pasarían a las instituciones financieras.

Mientras que sigue este debate sobre recortes en gastos del gobierno y aumentos de los impuestos la economía sigue perdiendo dinamismo; la tasa de desempleo oficial es cerca del 11% y los que no encuentran trabajo probablemente son más. ¿Es este el momento de aumentar los impuestos? Normalmente en épocas de retracción financiera, una solución es poner más dinero en manos del consumidor para que lo gaste y estimule al mercado. Apretar a los trabajadores a quienes ya no les alcanza el dinero para cubrir sus costos, es contraproducente para todos. Si el dinero de los impuestos nuevos fuera para “obras” grandes se justificaría, pero para pagar gollerías y deudas del pasado, no tanto. Lo importante es que las tasas internacionales aprietan también y el paquete fiscal no dará ningún alivio.

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