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Jueves 12 Enero, 2017

La Fed sorprendió, después de su última reunión, al cambiar su pronóstico para 2017 de dos aumentos en tasas de interés a tres

La Fed, Trump y un 2017 de movimientos en política monetaria

El pasado 14 de diciembre, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) votó unánimemente para aumentar las tasas de interés por segunda ocasión desde la crisis subprime en 2007. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) aumentó en 25 puntos base, ocasionando así, que la tasa de política monetaria (Fed Funds) se mueva entre el 0,50% y el 0,75% (previamente la tasa se movía entre un 0,25% y un 0,50%).
Pero es importante preguntarse, ¿Por qué la Fed esperó hasta diciembre, en su última reunión del año, para aumentar nuevamente la tasa de política monetaria, cuando se preveía un aumento mucho más anticipado e inclusive múltiples aumentos?
Después de acontecimientos políticos sorpresivos como lo fueron la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) y más reciente la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, junto con un panorama de incertidumbre a nivel mundial dado, entre otros, por la desaceleración de la economía china y la crisis petrolera (oil glut), la Fed decidió ser precavida y esperar a ver el desenlace de los diferentes acontecimientos en la economía, preparando el mercado para un único aumento a final de año.
En el comunicado de prensa dado por la cabeza de la Fed, Janet L. Yellen, se reconoció el considerable progreso que la economía ha tenido en relación a sus objetivos principales de empleo máximo y estabilidad de precios, dando luz verde a la subida en las tasas, indicando un aumento sólido en el mercado laboral en el último año, en el cual se crearon cerca de 2,25 millones de trabajos netos y una disminución en la tasa de desempleo al 4,6% en noviembre, siendo esta la menor tasa desde antes de la crisis económica en 2007.
Hablando de estabilidad de precios, el cambio anual en el índice de precios es de un 1,5% hasta octubre, presentando un aumento de más del 1% con respecto al año pasado, lo cual queda corto aún de la meta de largo plazo del 2%, pero a un paso óptimo, esto según Yellen.
Ahora bien, ¿Qué se puede esperar para 2017, en política monetaria, dada la llegada de Trump a la presidencia, y las políticas que quiere implementar en su periodo?
La Fed sorprendió, después de su última reunión, al cambiar su pronóstico para 2017 de dos aumentos en tasas de interés a tres, por lo que se espera una tasa del 1,4% y no del 1,1% como se pensaba, a final de 2017.
Esta decisión se da, principalmente, por un pronóstico positivo en el cual la economía estadounidense seguirá mejorando, en términos de empleo, crecimiento del PIB e inflación.
Por otra parte, las políticas de Trump pueden ser determinantes para justificar el porqué de la decisión de la Fed de pasar potencialmente de dos a tres aumentos en 2017.
La agenda de Trump se caracteriza principalmente, por la implementación de política fiscal expansiva, reflejada en una disminución importante de impuestos, pasando de un impuesto corporativo del 35% a un 15%, una disminución de los tramos de imposición de seis a tres (12%, 25% y 33%), entre otros. Por otra parte, se prevé un paquete masivo de aumento en infraestructura, dado principalmente, por una propuesta de $137 billones en créditos fiscales federales a inversionistas que busquen invertir en infraestructura.
Estas políticas de la nueva administración, parece ser que están siendo monitoreados por Yellen y compañía, ya que podrían llevar a un aumento acelerado del índice de inflación y del déficit fiscal lo que ocasionaría que la Fed entre en acción, aumentando las subidas en tasas de interés, con miras a la defensa de su credibilidad y su objetivo principal de inflación del 2%.
En resumen, se puede esperar que la Fed, dado el considerable progreso de la economía en materia de crecimiento moderado del PIB, empleo pleno y aumento en la inflación, junto con el impacto potencial de las políticas de expansión fiscal de Trump, continúe el proceso de política monetaria restrictiva por medio de múltiples aumentos de tasas de interés en 2017, que busquen evitar un sobrecalentamiento de la economía estadounidense.

David Zumbado Chinchilla
Analista Financiero de Moody’s Analytics