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Lunes, 10 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


La falacia de las tasas de interés y la inflación

Laura Bonilla | Viernes 06 enero, 2017


Técnicamente está demostrado que cuanto más baja sea la tasa de interés, mayor es el número de proyectos de inversión que son viables de ejecutar por parte de los empresarios, pues su tasa de rendimiento supera el costo de fondos.

La falacia de las tasas de interés y la inflación

Laura Bonilla
Presidenta de CADEXCO

Uno de los precios más relevantes en la economía es la tasa de interés. El porcentaje que los bancos cobran por sus créditos en Costa Rica es conocido como la tasa de interés activa.
Una de las grandes aspiraciones que se fijaron las autoridades de su momento, hace algunas décadas en Costa Rica, era que si lograban con las herramientas de política monetaria lideradas por el Banco Central reducir la inflación a niveles de menos de un dígito, era este un medio para lograr unas tasas activas de préstamos en colones de un solo dígito.
Técnicamente está demostrado que cuanto más baja sea la tasa de interés, mayor es el número de proyectos de inversión que son viables de ejecutar por parte de los empresarios, pues su tasa de rendimiento supera el costo de fondos.
Al haber mayor inversión, se puede incrementar la producción y con ello, la generación de empleos, ingresos y recaudación tributaria.
Era por tanto un círculo virtuoso que se quería promover, siendo no un fin en sí mismo lograr la reducción en la tasa de inflación, sino un medio para promover el crecimiento y la generación de empleo.
Si vamos a la realidad y comparamos la situación en el año 2000 con los datos recientes a diciembre, nos encontramos que en aquel momento la tasa promedio de préstamos del sistema bancario era del 27,8% y la inflación anualizada de un 10,3%, por lo que la tasa real o descontada de inflación, era del 17,5%.
Dieciséis años después, la tasa de inflación se logró bajar no solo a un dígito, sino a menos del 1%, cerca del 0,6%, sumamente exitoso dirían algunos economistas pues nos ubicamos como el primer país del mundo con las tasas de inflación más bajas, a la par nada menos y nada más de Suiza, primer país más competitivo del orbe.
Sin embargo, en dicho país, las tasas reales de interés al día de hoy, están en el 2,6%. Y en Costa Rica, tasas en el orden del 13,5%, es decir, diferencias reales de más de 10 puntos porcentuales.
Esto quiere decir que el objetivo de lograr tasas nominales y reales de interés de un solo dígito par para promover la inversión en Costa Rica no se ha cumplido. Las tasas reales en colones siguen siendo sumamente altas, de dos dígitos, por lo que así, no hay forma de invertir más y crecer más.
Las autoridades han estado empecinadas en que el artículo 2 de la Ley del Banco Central les da la prioridad del control de la inflación, pero es evidente que también es resorte de las mismas un sistema financiero competitivo y eficiente. Tener tasas promedio de crédito en colones de dos dígitos, hacen irrelevante tener inflaciones de primer mundo, pues sigue siendo muy caro financiarse en el país.
Adicionalmente, en lugar de preocuparse por tener un sistema de intermediación financiero en moneda local más competitivo con márgenes internacionales, el Banco Central y la SUGEF nos han anunciado una serie de medidas orientadas a incrementar las tasas en dólares, no importa si se es generador o no generador de divisas, cuando la clave del asunto está más bien en abaratar los colones.
Triste realidad, así no hay forma de competir de “tú a tú” con el resto del mundo, ojalá se haga consciencia y se rectifique sobre este tipo de pensamiento y acción del quehacer de política económica en beneficio de los sectores productivos del país.