Juan Manuel Villasuso

Enviar
Martes 4 Agosto, 2009


Dialéctica
La economía en las próximas elecciones

En 1975 el economista W.D. Nordhaus formalizó sus planteamientos sobre el ciclo político económico y desarrolló instrumentos para su medición. Nordhaus sostiene que los partidos gobernantes utilizan políticas económicas que aseguren sus posibilidades de ser reelegidos, es decir, sus motivaciones al diseñar e implementar la política económica son esencialmente de tipo electoralista.
Este razonamiento tiene sus raíces en la perspectiva teórica de la Elección Pública (Public Choice) que enfatiza el hecho de que los políticos tienen intereses particulares y de partido, que se sobreponen al interés general, los cuales tratan de maximizar desde el poder aprovechándose de las instituciones del Estado y de los instrumentos de la política pública.


Los supuestos fundamentales que adopta Nordhaus pueden sintetizarse en dos aspectos: primero, los votantes eligen a sus representantes políticos sobre la base de los resultados económicos recientes, es decir, son políticamente “miopes” y tiene una memoria decreciente del pasado y, segundo, los políticos están restringidos por la existencia de una estructura económica que los obliga a elegir entre inflación y desempleo.
Bajo estos supuestos se formula la política económica. Así, los gobiernos siguen diferentes reglas en función de la proximidad o lejanía de las elecciones. Esto los lleva a aplicar medidas restrictivas después del triunfo y expansivas antes de la consulta electoral.
En Costa Rica los ciclos políticos de la política económica se constatan en una multiplicidad de variables que pueden ser afectadas o mediadas por las acciones gubernamentales.
Entre ellas ocupa un lugar de privilegio el gasto gubernamental, que se traduce en mayor empleo, construcción de obras y asignaciones asistenciales. También están las tarifas de los servicios como electricidad, agua, teléfono y transporte colectivo; los aumentos salariales, el precio de los combustibles y las tasas de interés y el tipo de cambio.
Si bien algunas de las instituciones responsables de la administración de estas variables se consideran de naturaleza técnica, como la ARESEP o el Banco Central, y otras son colegiadas (Consejo Nacional de Salarios), lo cierto es que el gobierno dispone de múltiples mecanismos de presión, tanto institucionales como personales, para influir en las decisiones.
La manipulación de las variables económicas con fines electorales no es algo nuevo en nuestro país. Varios estudios sobre los ciclos económicos en Costa Rica (Gaba, 1993), (Monge y Méndez, 1998) y Villasuso (2000) brindan evidencia sólida de la utilización de la política económica con el fin de modificar la percepción de los votantes sobre el desempeño económico y la responsabilidad que al gobierno le compete.
En las próximas elecciones el tema económico será de mucha importancia y me atrevo a predecir que el gobierno utilizará toda su influencia y discrecionalidad para ayudar a la victoria de la candidata del Partido Liberación Nacional.
Tres cosas al menos veremos en los meses venideros: (i) un mensaje constante de que todo lo negativo es consecuencia de la crisis externa y que el gobierno ha hecho todo lo posible por mitigarla; (ii) un aumento sustantivo del gasto público focalizado en los electores de menores ingresos, que se justificará por la recesión; y (iii) una modificación de la política monetaria (disminución de la tasa de interés) que se fundamentará en la reducción de la inflación.