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La destrucción del hombre


La tragedia que viven las tortugas marinas por el desarrollo costero en nuestro país es un signo de interrogación sobre el grado de conciencia alcanzado por los costarricenses, como responsables de resguardar el indispensable equilibrio entre los requerimientos por el estilo de vida logrado por la civilización humana y la conservación de los recursos naturales y condiciones aptas para la vida de las demás especies con quienes comparte el planeta.
El evidente desequilibrio ocurrido en este sentido ha traído las lamentables consecuencias descritas en un reportaje de LA REPUBLICA de hoy bajo el título “Tortugas se enfrentan a modelo de desarrollo”, en el que se detalla que las cinco especies de estos animales que desovan en Centroamérica están en peligro de extinción. Esto en el país que pregona paz con la naturaleza.
Es el daño específico al hábitat de las tortugas lo que las tiene en peligro, ya sea a través de contaminación marina o desde la tierra debido al alto grado de concentración del desarrollo inmobiliario en las zonas costeras, pero sin controles ambientales adecuados, refiere la nota mencionada.
Si la capacidad de los seres humanos para alcanzar el grado de civilización actual no coincide con el nivel de conciencia correspondiente para ser responsable de preservar el hábitat, como se supone que corresponda a la especie que presume de ser la más desarrollada, se abre un gran interrogante, como decíamos al inicio.
¿Ha llegado la especie humana a un mayor grado de evolución? O solamente alcanzó un mayor dominio de sus destrezas y capacidad de inventar herramientas cada vez más eficientes para sus labores.
Sin duda el gran reto actual de los costarricenses, y de la humanidad en general, es demostrar su capacidad de disfrutar una vida plena y preservar a la vez, para sí y para las otras especies, el maravilloso planeta en el que viven.
Las tortugas marinas de nuestras costas y tantas otras especies en peligro de extinción claman por su vida. Esta pende de un hilo que corresponde a los humanos sostener y volver a un grado de equilibrio que garantice su supervivencia.
De lo contrario, como algunos lo han anunciado, la especie humana será la última en desaparecer de la faz de la tierra, pero será también la única responsable de haber ocasionado la tragedia.


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