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Miércoles 26 Abril, 2017

La desigualdad social no se ha enfrentado adecuadamente

Es pertinente señalar que la desigualdad social ha venido creciendo a nivel mundial, tanto a nivel global, de regiones y de países. Se ha presentado una disminución en la parte de renta global del 2,3% al 1,4% que corresponde al 20% de la población más pobre del planeta, frente al aumento del 70% al 85% que ha registrado el 20% más rico. En todos los países del mundo, la proporción de las rentas totales que corresponden al trabajo asalariado han disminuido en mayor o menor cuantía, mientras que invariablemente ha aumentado la correspondiente a los beneficios del capital. Las causas de la desigualdad social son principalmente económicas, culturales y sociales. En algunas sociedades el desempleo y los bajos salarios son la principal causa de desigualdad. Se da también desigualdad entre los individuos que han obtenido un buen nivel de educación y los que no han podido alcanzarlo. La superpoblación que sufren muchas ciudades, conducen al aumento de la pobreza ya que la sociedad disminuye su capacidad de consumo y bienestar. El elevado grado de corrupción propicia la pobreza y el que ciertos grupos se beneficien con los recursos públicos. El indicador más utilizado para medir la desigualdad es el coeficiente de Gini. En 2015 en Costa rica la cifra fue de 0,516, sin cambios con respecto a 2014 y similar a los valores reportados en los últimos cinco años, lo que refleja un estancamiento en niveles altos de desigualdad” y otros informes del Estado de la Nación se han señalado con ricos cada vez más ricos, pobres más sumidos en la escasez y una clase media que ha ido perdiendo ingresos, Costa Rica traza una amplia distancia entre sus clases sociales. En otros informes se indica que Costa Rica encara la desigualdad más alta de los últimos 28 años, pese a la creciente inversión en ayudas sociales. Así, los ingresos netos promedio del 20% de los hogares más ricos, fueron 13 veces mayores que los del 20% de hogares más pobres. La inversión social en Costa Rica equivale al 23% del producto interno bruto.
Según Solidaridad: “La desigualdad mundial es la enfermedad del siglo XXI, ya que la mitad de las riquezas del planeta está en manos del uno por 100 de la población mundial; como si la riqueza fuera un pastel partido en dos y el uno por 100 más rico se apropia de una mitad mientras la otra corresponde al 99 por 100 de los habitantes del mundo”.
Consuelo López-Zuriaga, portavoz de Oxfam/Intermón —una de las más prestigiosas ONG internacionales cuyos informes de situación sirven como referencia— hace un análisis radical: “La desigualdad afecta a todo el sistema internacional. Parecía un fenómeno característico de países en desarrollo, con rentas medias o bajas. Pero ahora también está afectando de modo alarmante a las naciones emergentes, a las nuevas potencias económicas, e incluso a países ricos con estructuras democráticas y una cohesión social amplia. Son muy significativos los datos de Estados Unidos, donde el uno por 100 de los ciudadanos ha acumulado el 95 por 100 del crecimiento económico total posterior a la crisis de 2009. Esto indica que en el país más rico del mundo se está produciendo una concentración alarmante de la riqueza”.
De acuerdo con Kaushik Basu “en nuestro mundo globalizado, la solución de la desigualdad no puede dejarse en manos de los mercados y las comunidades locales más de lo que puede hacerlo el cambio climático. La necesidad de diseñar nuevas reglas, sistemas de redistribución e incluso acuerdos globales ya no es cuestión moral, sino cada vez de supervivencia”. La tarea prioritaria debe ser el construir un nuevo orden social que se sustente en una justa distribución de la riqueza. Es fundamental para enfrentar la desigualdad social el establecer una política fiscal justa para lo cual se debe conseguir que los impuestos propicien un pago justo acorde con el nivel de ingreso, así como controlar y eliminar las evasiones fiscales.
Por otro lado, es necesario fortalecer la educación para que sea el motor de desarrollo que disminuya la pobreza y la desigualdad. Se deben propiciar fuentes de trabajo para enfrentar el desempleo para lograr un sistema más equitativo de reparto de riquezas, que haga posible una sociedad con menos desigualdades. Promover el crecimiento económico con equidad e inclusión social y especialmente el desarrollo económico por medio del fortalecimiento de las cooperativas, las micro, pequeñas y medianas empresas. Es tiempo de que, como sociedad, partamos de la premisa de que la pobreza y desigualdad —cualquiera que sea su magnitud— ha dejado de ser éticamente aceptable. La erradicación de la pobreza y disminución de la desigualdad en Costa Rica y el resto de países es un deber ineludible e impostergable para propiciar el bienestar general de las mayorías.

Lic. Bernal Monge Pacheco
Consultor