Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Jueves 11 Octubre, 2018

La curita y el torniquete

El 5 de octubre se aprobó en primer debate el proyecto Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, impulsado por el Ejecutivo, buscando de esa manera reducir un poco el déficit fiscal que, al no haber aumento de los ingresos, no ha cesado una espiral in crescendo durante varios años y que nos tiene al borde de un colapso económico y financiero.

Una mayoría de 35 diputados dio el sí al proyecto, y ahora corresponderá esperar pacientemente que la Sala IV se pronuncie sobre si dicho proyecto tiene roces de constitucionalidad, si los procedimientos se respetaron, y de dársele luz verde, se prevé que haya votación en segundo debate en  noviembre.

Todos en ascuas esperando un resultado positivo, y para bien de Costa Rica, que haya un respiro en las finanzas públicas. El tiempo apremia.

La huelga se va disipando, el desgaste del tiempo y las declaratorias de ilegalidad que han sido constantes por las diferentes autoridades jurisdiccionales, han hecho mella, y el efecto “combo ICE” que se quiso repetir, no tuvo el resultado esperado.

Incluso el que algunas instituciones continuaran funcionando apropiadamente a pesar de que parte de su personal acudió al llamado de huelga, nos ha hecho cuestionarnos si hay exceso de funcionarios en estas entidades.

Este tema que se debe discutir, y que no se debe posponer, ya quedó sobre la mesa.

Como Estado y sociedad hemos fracasado en reducir la pobreza, que se ha mantenido estable durante ya varias administraciones, a pesar del andamiaje institucional que hemos creado, y los miles de millones de colones que se les inyectan a estas instituciones.

Ahora viene una discusión sobre las soluciones, decantarnos por alguna o una combinación de ellas, y ya se habla de posibilidades como lo son vender activos, o fusionar instituciones que duplican labores y esfuerzos, y en hacer una valoración de otras y sopesar de qué forma se les puede reestructurar.

El implementar un incremento en los impuestos, elevará costos en un país de por sí caro, y debe reducirse ese impacto lo menos posible a las personas de menos ingresos.

La espiral del crecimiento del gasto estatal debe detenerse, no será bien recibida una nueva propuesta de incremento de los impuestos en un futuro reciente.

Es urgente reactivar la economía, sin incrementar la planilla estatal y deben las autoridades apostar por la construcción de obra pública.

Urge mejorar la infraestructura, las vías nacionales tienen un rezago que nos van dejando atrás, y nos estamos alejando de la Costa Rica del siglo XXI a la que aspiramos.

Hay mucho sobre la mesa, son muchos temas que atender.

Nos corresponde aunar esfuerzos, y mejorar las condiciones de vida para todos los habitantes de esta nación.

Mientras tanto, con el remedio aplicado de forma temporal al tema del déficit fiscal, estamos aplicando una curita cuando realmente lo que necesitamos es un torniquete. Esto no lo debemos olvidar.