Arnoldo Mora

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Viernes 5 Septiembre, 2008

La campaña electoral norteamericana

Arnoldo Mora

Aunque profundamente debilitado, Estados Unidos sigue siendo un foco de atención mundial ineludible. Por eso, la campaña electoral que allí se lleva a cabo, constituye un centro de interés permanente para la opinión pública internacional. De ahí que la mirada de los medios de comunicación se haya fijado en lo acaecido en estos días en las convenciones del Partido Demócrata (Denver, Colorado) y del Partido Republicano (Saint Paul, Minesota) y cuyo objetivo era la ratificación formal de la fórmula presidencial que presentarán en las elecciones del próximo 4 de noviembre.
A pesar de los contrastes aparentes, las dos convenciones tuvieron la misma tónica: su interés mayor se centró en su propio partido. Más que dirigirse en forma primaria a los votantes indecisos o independientes, o a la periferia del partito opositor que eventualmente podría cambiar de criterio, el objetivo primario de los dos partidos fue el tratar de fortalecer al núcleo fuerte o base social de su propio electorado, si bien siempre teniendo presentes las debilidades del adversario. Con ello, cada uno trató de subsanar sus flaquezas internas y acrecentar las del rival.
Lo anterior explica la selección de compañero(a) de fórmula. Obama buscó alguien con más edad y experiencia que la suya y que sea fuerte allí donde a él se le considera débil, el campo internacional. Por su parte, McCain dio la gran sorpresa al escoger a una madre bella y joven, pero de firmes convicciones religiosas fundamentalistas. Con ello busca aglutinar al sector conservador de su partido, por un lado y, por el otro, atraerse el voto femenino que apoyó a Hillary y que se sintió excluido. Esto en cuanto a la escogencia de candidatos.
En las manifestaciones externas el contraste fue aún mayor. El Partido Demócrata trató de hace olvidar sus contradicciones internas haciendo una costosísima manifestación de masas alegre y variopinta. Sin embargo, acusó dos grandes ausencias: la del sector de izquierda cuya figura más destacada es el senador Edwards y el ala juvenil. De alguna manera, también el sector intelectual y académico se vio relegado, si bien la intervención de Gore pudo compensar de alguna manera esta ausencia. Pienso que Obama hizo eso para dar una imagen centrista, dado que, de todas maneras, a los grupos de izquierda no les queda otra opción que votar por él.
En cuanto a los republicanos, la escogencia de una dama joven y bella proveniente de la remota Alaska, ajena a los círculos “corruptos” y politiqueros de Washington, estuvo en concordancia con la austeridad que caracterizó a la Convención Republicana, cuyos organizadores adujeron como razón para ello, la solidaridad con las víctimas del huracán Gustav.
En contraste con la agitación en las tiendas partidarias, las encuestas muestran una impresionante indiferencia de la mayoría de los electores; lo cual demuestra que el ciudadano medio sigue siendo fiel a la tradición de pensar en serio en las elecciones federales a partir de la segunda quincena de setiembre. Por ahora solo se ocupa del regreso de sus vacaciones, del retorno al trabajo y del costo de la vida. En consecuencia, será con las encuestas que, a partir de la tercera semana de setiembre se hagan, que sabremos hacia dónde es inclinará la mayoría de los votantes.