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Justa tragedia griega
El búnker alemán pasó por encima de una limitadísima Grecia

Nada más justo que la victoria alemana, 4-2, ayer ante una Grecia que se aferró a un esquema en el que tenía el 99% de posibilidades de fracasar y al final, ¿a qué no adivinan?: fracasó.
Fernando Santos, técnico griego, paró a sus hombres con una indicación prioritaria y otra secundaria. La primera impedir a toda costa que Alemania anotara, la otra, si se podía, anotarle. La orden era todos en defensa, cual muñecos de futbolín y Samaras luchando casi en solitario al frente. Por el contrario, los alemanes, con una alineación remozada, defendían y atacaban en bloque bombardeando el marco de Sifakis que junto con sus escoltas defendió la cabaña griega con hidalguía durante 38 minutos.
No obstante, una pelota que tomó Phillip Lahm en las afueras del área, sin que ningún griego lo fuese a topar oportunamente, se convirtió en un disparo ganador, que se coló en la cabaña de Sifakis y desmoronó el guion griego.
En la complementaria, en un rápido contragolpe griego, Samara empató y parecía que el destino le jugaba una mala pasada al fútbol, pero dos bazucazos de Khedira y Reus y un balón que cazó el barón rojo, Klose, en las alturas, cuando Sifakis y sus defensas alzaron vuelo pero cerraron ojos, pusieron el marcador más digno que podía haber obtenido Grecia, que luego se encontró un penal que convirtió Salpingidis, para el definitivo 4-2.

Luis Rojas
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