David Gutierrez

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Martes 19 Marzo, 2013

Si el incumplimiento inicial (para la realización de la Expomóvil) era tan grave, ¿por qué permitieron esta feria ahora?


¿Jugando de casita?

Tres hechos recientes reflejan la falta de seriedad, capacidad y visión estratégica en algunas de nuestras instituciones.
En primer lugar, recibimos la mala noticia de que el país ya no sería sede del Mundial de Fútbol Femenino Sub-17 de 2014, lo que golpea nuestra credibilidad internacional.
La propia FIFA, mediante un comunicado de prensa informó que el traslado de la sede se haría por “varios imprevistos que causaron retrasos considerables en la construcción de los estadios” y que la decisión se tomaba “en acuerdo con la Federación Costarricense de Fútbol”.
Ante la noticia, el presidente de la Federación respondió que lo tomaba por sorpresa, ¡y achacó la responsabilidad al gobierno y la Contraloría! Ahora están tratando de recuperar la sede, decisión que tomará la FIFA el 20 y 21 de marzo.
¿Por qué no hicieron ese esfuerzo antes? ¿Es también culpa del gobierno el fracaso al mundial de Sudáfrica? ¿O la reciente derrota de las selecciones Sub-20 y Sub-17? ¿Achacamos al gobierno la responsabilidad por el fracaso del fútbol en los Juegos Centroamericanos? ¿O por las decenas de miles de dólares gastados en salarios de entrenadores extranjeros?
No es culpa del gobierno sino de la Federación. Pero tristemente a todos estos fracasos no los siguen renuncias o despidos… ¿Qué hubiera pasado con estas personas en el sector privado?
En segundo lugar, tenemos la reciente Expomóvil.
La Municipalidad de Belén clausuró el centro de eventos en que se realizaría una de las ferias comerciales más importantes en el país y un mes después autorizó su apertura.
Si el incumplimiento inicial era tan grave, ¿por qué permitieron esta feria ahora?
¿No será más bien falta de dirigentes que piensen en “sí” en vez de “no”? Se quejan de falta de recursos, pobreza y desempleo.
En lugares serios buscan promover e incentivar la realización de ferias y de congresos. Pero, en Belén, al llegar una feria que genera muchísima actividad económica, ¡la combaten y le dicen que no! Resultado: los organizadores, con frustración y decepción, han anunciado que no volverán a organizar ese evento ahí. ¿Quién pierde? ¿Cuáles son las consecuencias para esos dirigentes?
En tercer lugar, el Museo de Arte Costarricense.
Recientemente he solicitado, sin éxito, organizar dos eventos en ese Museo. Uno con ocasión de una reunión de abogados extranjeros en el país, y el otro de carácter corporativo.
En otras capitales del mundo, las finanzas de los museos se nutren de eventos de ese tipo. Los aceptan con ciertas condiciones lógicas, como números máximos de invitados, horarios y definición de perfiles de las actividades. Los permisos se otorgan y se generan ingresos.
En Costa Rica, ¡somos diferentes! Los dirigentes a cargo de nuestra cultura se quejan de desinterés y falta de recursos. Los museos están cada vez más empobrecidos. Pero, ante la posibilidad de promover la cultura nacional y mejorar sus finanzas, ¡dicen no!
De alguna forma, eso sí, estas tristes historias son síntoma de la dictadura de la burocracia y evidencian que el estado mental de “no” nos tiene condenados a la inactividad.
Peor aún, todo esto sin consecuencia alguna para los responsables.

David Gutiérrez

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