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Este es un hecho extraño para todo el que atribuya el alza de tres semanas del Índice Standard Poor’s 500 a la menor operación de inversores bajistas: en ese período, el interés en corto no ha crecido.

Así lo afirman analistas de JPMorgan Chase Co., que compararon la cantidad de acciones que los operadores habían tomado a crédito –el primer paso en una venta en corto- con el total disponible para préstamo en las instituciones.
El nivel es de casi 7%, cerca del más alto en tres años. Los datos de Markit Ltd. presentan la misma versión: el interés en corto es alrededor de 3% del total de acciones en circulación, aproximadamente, más o menos el mismo que en el piso de la liquidación de agosto.
El análisis está reñido con las teorías de que lo único que hizo subir las acciones estadounidenses desde septiembre han sido las compras de operadores que se enriquecieron tanto durante la crisis que les satisfizo tomar ganancias.
Si bien el sentimiento bajista no se ha disipado, también sugiere que existe un mayor poder adquisitivo si los pesimistas en verdad capitulan.
“Esto significa que podemos inferir que un impulso a la cobertura en corto es algo que no ha ocurrido y que no ha impulsado el aumento de octubre”, dijeron estrategas de JPMorgan. “No nos dice cuándo ni en qué medida ocurrirá, pero nos dice que el motivo no es por completo técnico, y eso es positivo”.
Para devolver el interés en corto a los niveles anteriores a agosto, los vendedores en corto tendrían que recomprar unos $90 mil millones de acciones, “un claro elemento positivo a corto plazo para las acciones”, escribió el equipo que lideró Dubravko Lakos-Bujas en un informe del 16 de octubre.
Si bien los datos sobre interés en corto se actualizan con más lentitud que la transacción de las acciones, el ratio de acciones en préstamo con la cantidad disponible para programas de préstamo indica que el interés en corto no decae, según los estrategas.
Una razón por la cual los vendedores en corto podrían haberse mostrado renuentes a abandonar sus negociaciones es que la caída de agosto y septiembre fue una de las primeras veces que esa estrategia funcionó en años.
Los fondos de cobertura con tendencia a corto declinaron 12% en los primeros cinco años del mercado alcista, en comparación con un aumento de más de 200% del S&P 500.
Desde el 25 de agosto, el S&P 500 ha subido 8,9%, con varios aumentos de múltiples días que fueron los más fuertes desde 2011.
Un aumento con base en algo que difiera de vendedores en corto que recompran acciones prestadas es un buen indicio para los inversores y podría indicar que hay compradores a la espera, según JPMorgan.

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