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CINE

“Jobs” se queda en la superficie

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La película “Jobs” ha conseguido en Estados Unidos, donde se estrenó a mediados de agosto, una baja recaudación que probablemente se repita en los países donde se acaba de estrenar. Internet/La República
Steve Jobs fue una personalidad destacada y compleja, de la que poco se supo en vida y algo más tras su temprana muerte, pero la traslación de su vida a la pantalla en “Jobs” se queda en la superficie de la persona y tampoco ahonda en sus logros como empresario y creador de Apple.
Ashton Kutcher se mimetiza con Jobs y ha trabajado mucho el parecido físico y sus múltiples tics, pero parece que eso le ha hecho olvidar un poco su parte más profunda y más compleja, una personalidad que le granjeó bastantes enemigos tanto en el plano personal como profesional.
La película, dirigida por Joshua Michael Stern, comienza cuando un Jobs bastante afectado por su cáncer de páncreas presenta el revolucionario iPod en 2001 y cuenta, con una estructura de “flashback”, cómo empezó en el mundo tecnológico cuando acababa de abandonar sus estudios universitarios.
Un filme que se ve con el interés que genera la figura de Jobs, pero que no responde a las expectativas generadas, ya que pretendía ser un retrato exhaustivo de una persona que nunca se dejó retratar.
Una narración convencional, unos personajes desdibujados y una historia decepcionante hacen de “Jobs” una película mediocre donde podía haberse construido una historia apasionante.
Faltan elementos que ayudarían a entender su personalidad y sobran escenas de despecho, que poco aportan en la narración de una historia que termina por ser aburrida.
Pese al esfuerzo de Kutcher, la película solo resiste por el interés que suscitaba y aún suscita Jobs, pero se echa muy en falta más datos sobre sus relaciones personales, su rechazo a reconocer a su primera hija o los problemas que tuvo con los amigos con los que puso en marcha Apple.

Redacción Cultura/EFE

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