Japoneses están cambiando diamantes por efectivo
Japón que no tiene minas y una década atrás era el segundo mayor comprador, ahora las exportaciones de diamantes usados crecieron 77% este año, muestran datos del Ministerio de Finanzas. Bloomberg/La República
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Japoneses están cambiando diamantes por efectivo

 Los diamantes no necesariamente son eternos. Por lo menos, no en Japón, donde los propietarios de joyas están deshaciéndose a un ritmo récord de las piezas no deseadas a cambio de efectivo y despachándolas a compradores en China e India.
El atractivo de los anillos y aretes con incrustaciones de piedras que marcaron los estilos lujosos de los años 1980 y 1990 va desapareciendo a medida que la población envejece y la economía languidece.


En un país que no tiene minas y que una década atrás era el segundo mayor comprador, las exportaciones de diamantes usados crecieron 77% este año, muestran datos del Ministerio de Finanzas.
“Quiero gastar el dinero para viajar o ir a comer afuera en vez de guardar el diamante en mi armario”, dijo un ama de casa de 64 años, que pidió ser identificada solo por su primer nombre, Mitsuko, después de vender un anillo de diamantes de dos quilates en una tienda de Komehyo Co. en el efervescente distrito Shinjuku de Tokio.
Se negó a decir cuánto le habían dado, solo que era menos de lo que había pagado hace 30 años.
En tanto la población se contrae y crece el número de jubilados, Japón está viendo crecer el mercado de bienes de segunda mano dado que la gente se deshace de artículos suntuarios adquiridos durante los años de auge.
Canjear piedras preciosas por yenes también se ajusta al plan del primer ministro Shinzo Abe de alentar más compras y menos ahorro, en momentos en que el gobierno trata de reactivar una economía que todavía se está recuperando del estallido de una burbuja de los precios de los activos a comienzos de los años 1990.
En 2013, aproximadamente 25% de la población tenía más de 65 años, en comparación con 12% en 1990, según la Oficina de Estadísticas de Japón.
Para algunas personas, como Mitsuko, recibir dinero en efectivo significa librarse de cosas innecesarias para llevar una vida más simple, un concepto conocido como “danshari”.
Otros están vendiendo joyas heredadas o practicando el “shukatsu” —prepararse para la muerte, dijo Shuzo Takamura, director ejecutivo del Consejo de Joyería Responsable.
El mercado de bienes usados creció 10% anualmente desde 2009, alcanzando 1,5 billones de yenes (US$12.100 millones) y la gente se siente más cómoda vendiendo a comercios, dijo Takamura.
El número de comerciantes autorizados que negocian metales preciosos, joyas, ropa y otros productos de segunda mano creció 23% en la última década hasta 741.045, según datos de la Agencia Nacional de Policía.
Durante ese mismo período, Komehyo, fundada en la ciudad de Nagoya en 1947, pasó de tener apenas cinco tiendas a 24.
Un yen que se debilita también está haciendo que las joyas y los diamantes japoneses resulten más atractivos para clientes que llegan del exterior, según NaotoOwaki, gerente sénior del departamento de marketing y promoción de ventas de Komehyo.
La moneda cayó 18% contra el dólar en los últimos 12 meses, exhibiendo el peor desempeño contra el dólar entre 12 de sus pares en Asia.

Bloomberg
 


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