Macarena Barahona

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Sábado 8 Junio, 2013

Los asesinos (de Jairo Mora) quisieron silenciar a la juventud, silenciar la dignidad y el valor de la vida, no tendrán escondrijos en este país, no habrá impunidad


Cantera

Jairo Mora Sandoval

Hace ocho días que los hombres que secuestraron y asesinaron al joven costarricense deambulan en sus escondrijos.
Habrá un antes y un después de este asesinato en nuestro país y en el mundo.
La muerte de un joven científico —como sabemos todos— nacido en Gandoca, tierra de nuestro Caribe Sur, que ha sido marginada de las políticas de desarrollo social y económica de los gobiernos, será el símbolo del dolor y el compromiso de todos aquellos que valoramos nuestra patria por su naturaleza y sus habitantes.
Jairo Mora es de los costarricenses mejores que ha dado esta nación. Pese a crecer en una comunidad pequeña, es una comunidad solidaria y consciente de su liderazgo y compromiso con su naturaleza.
Ellos son los primeros en cuidar y defender su patrimonio natural y marítimo. Defienden las tortugas baulas, las verdes, las loras, la carey, defienden El Refugio y los niños crecen así, comprendiendo que la naturaleza somos todos. Tierra, mar, tortugas y humanos.
Así como vivió este joven: la pasión, el compromiso, la superación personal, el amor y el valor. Esa forma de vida nos la han heredado a todos.
La herencia de Jairo es para todos.
La juventud costarricense no es domesticable, ni por los narcos —que quieren tener a la juventud drogada y amedrentada— ni por un sistema atrofiado y corrupto, donde las instituciones defienden a los intereses políticos y económicos de unos pocos, a la impunidad de la violencia del delincuente y mercenario, abandonando los derechos de las comunidades, de los costarricenses
La violencia de los asesinos, la violencia política de la indolencia y la omisión, la violencia de la falta de ética y compromiso.
Este es nuestro país. Esta es la lucha que damos, contra ellos. Así como Jairo Mora, hay muchos jóvenes y adultos que debemos luchar, contra esta impunidad, contra los que quieren destazar a nuestras tortugas, contra los que roban los huevos, contra los que cercenan nuestros tiburones, contra los que quieren vender los parques nacionales, contra algunas trasnacionales y sus testaferros.
Este antes y después del asesinato de Jairo Mora Sandoval. Un compromiso de organizaciones ecologistas, de ciudadanos y del sistema judicial y político.
La lucha de Jairo fue en defensa de la vida, de nuestra dignidad y soberanía. Las tortugas serán nuestro símbolo de dignidad y valor.
Los asesinos quisieron silenciar a la juventud, silenciar la dignidad y el valor de la vida, no tendrán escondrijos en este país, no habrá impunidad.


Macarena Barahona