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Domingo, 20 de octubre de 2019



NOTA DE TANO


Jafet tiene muy buena lectura de los juegos

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 11 diciembre, 2018

Gerardo Lugo, relevo que revolucionó el partido. Facebook Herediano/La República

Alajuelense derrotaba 1-0 al Herediano al término del primer tiempo. Ese resultado parcial, obligaba al Team a buscar el empate como única ruta de supervivencia. Le urgía a la visita anotar mínimo un gol para conducir la final hacia otro destino.

Entonces, Jafet Soto saca de la cancha a José Guillermo Ortiz y a Alberth Villalobos, dos de sus delanteros, el primero, uno de sus mejores goleadores.

¿Cómo ordena esto?, se preguntaron “los entendidos”.

Entraron de cambio Randall Azofeifa, un volante de marca y recuperador y Gerardo Lugo, la pieza táctica vital que le dio vuelta al desarrollo del partido.

Más temprano que tarde, el Herediano encontró el empate del juego, al construir una ofensiva que, como se repitió en los dos partidos de la serie, rompió con extrema facilidad la frágil zona defensiva de la Liga.

Le fue suficiente a Yendrick Ruiz, atacante aislado del Team, encontrar un espacio en el que le ganó la marca a Porfirio López, para servir un pase preciso atrás, que Allan Cruz resolvió en la red, tras una inteligente maniobra individual.

Jafet Soto, estratega de buena lectura de los partidos, le ganaba el viaje a su colega Luis Diego Arnáez, quien se enterró con un 4-3-3, que finalmente lo condujo al abismo.

Tiene toda la razón el estratega manudo, al afirmar que la temporada se decidió desde un punto que se sale de control, como son los lanzamientos de penal.

Tiene razón cuando afirma que Herediano no superó numéricamente a su equipo, puesto que terminaron empatados después de dos partidos, pero, Luis Diego —que creemos y sentimos, merece continuar en la dirección técnica del León—, aferrado a su tridente ofensivo, no quiso ver que ese hombre más en punta, rompió tácticamente el equilibrio de su formación.

Aparte de que McDonald, Moya y Rojas, no se sintieron “cómodos”, jugando juntos y creo que “RoRo” de eso se quejó alguna vez, sacrificar un mediocampista resultó letal para el equipo.

En esa zona y a pesar del trabajo monumental y gigante de Luis Garrido, todos los rivales de la Liga hallaron generosos espacios para construir ofensivas, que finalmente doblegaron a una línea de cuatro endeble y poco segura.

Garrido debió jugar todo el torneo acompañado de un jugador de sus mismas características y no de dos “creativos” como Guevara y Alex López. Esta limitación táctica (autoimpuesta) el León la pagó muy cara.

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