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Itaú y Unibanco unen sus fuerzas

Río de Janeiro
EFE

Itaú y Unibanco, dos de los mayores bancos privados de Brasil, anunciaron ayer que fusionarán sus operaciones para crear un gigante de talla mundial, en respuesta a la crisis financiera internacional.
El acuerdo había sido negociado en secreto durante los últimos 15 meses por los más altos ejecutivos de ambas instituciones, dos empresas familiares y tradicionales que representan el conservador sistema financiero brasileño.
“Esta operación surge en un momento de grandes cambios y oportunidades en el mundo, particularmente en el sector financiero”, destacaron ambos bancos en el anuncio conjunto.
Diversos especialistas señalaron ayer que, aunque la operación se inició antes de que se agravara el escenario mundial y no estaba relacionada con la actual fase de la crisis, su desenlace ha sido acelerado por un proceso que lleva a una mayor concentración del sistema financiero global.
“El nuevo banco se consolida en un escenario que encuentra a Brasil y su sistema financiero en situación privilegiada, con enormes posibilidades de mejorar aún más su posición relativa en el escenario global”, agrega el texto.
El anuncio sorprendió al mercado financiero justo cuando Brasil comienza a sufrir los primeros síntomas concretos de la crisis, con fuerte escasez del crédito, desaceleración de la economía y disminución de la confianza de los consumidores y empresarios.
“Con esa asociación, Itaú y Unibanco reafirman su confianza en el futuro de Brasil, en este momento de importantes desafíos en el ambiente económico y en el mercado financiero mundial”, señalaron los bancos en el comunicado.
Itaú enfoca la operación como parte del movimiento de “fortalecimiento de las grandes empresas nacionales brasileñas”, al estilo de lo ocurrido en otros sectores, con la ampliación de la capacidad competitiva.
Itaú y Unibanco son segundo y tercero entre los bancos privados de Brasil, respectivamente. La nueva institución, “Itaú Unibanco Holding”, sumará activos combinados por 575 mil millones de reales (unos $263.800 millones), con el 18% de la red bancaria de Brasil.
Cifras comparadas por la consultora Economática hasta el 31 de octubre indican que el nuevo banco será la cuarta empresa latinoamericana por valor de mercado ($41.323 millones), detrás de las brasileñas Petrobras ($109.400 millones) y la minera Vale ($67.900) y la mexicana América Móvil ($54.500).
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que reiteradamente ha defendido la solidez del sistema financiero brasileño y de sus bancos en medio de la crisis, dio su espaldarazo al negocio, en palabras del ministro de Hacienda, Guido Mantega.
La fusión es favorable “en la medida en que fortalece a las instituciones” y ayuda a fluir créditos que permanecen trabados en el sistema, dijo Mantega a periodistas en Brasilia.
Lula fue notificado del negocio ayer en una base aérea de Sao Paulo, cuando regresaba a Brasil de un viaje internacional, según versiones de la prensa local.
Aunque las dos instituciones “ya sean fuertes, conocidas y tradicionales, van a tener un poderío financiero mayor, además de convertirse en una de las mayores del mundo”, agregó el ministro.
La operación debe ser aprobada por el Banco Central y el Gobierno de Brasil a través de organismos de regulación del mercado.
Las acciones de las dos instituciones seguirán cotizando por separado en las bolsas de Sao Paulo y Nueva York, al menos hasta que la fusión sea aprobada por las autoridades.
El nuevo banco tiene “capacidad de competir en el escenario internacional” con las grandes instituciones financieras mundiales, según los socios.
En Brasil, el negocio financiero en el sector privado es dominado por el poderoso grupo Bradesco, también de capital nacional, mientras los estatales Banco do Brasil y Caixa Económica Federal dominan una buena cuota del mercado.

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