Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 27 Julio, 2010


TROTANDO MUNDOS
Ironía y Genocidios

Sí no fuera porque tildar a Costa Rica de paraíso fiscal fue una ofensa grave, resulta jocoso que quien así nos acusó se encuentra ahora envuelto en una investigación por defraudación fiscal. Al Presidente de Francia- ó al menos, a su más inmediato asesor en algo que a él lo involucra- le destaparon una seria violación en la financiación de la campaña política, lo que pone a las pavas a tirarle a las escopetas.
El descrédito de Francia en el Mundial de Fútbol
palidece ante el que tanto más grave se cierne sobre el seno del gobierno y al más alto nivel, por corrupción y defraudación fiscal. Parece que los gobiernos franceses, tan proclives a dictarle a los demás como conducirse, creen en aquello de “hagan como yo digo, no como yo hago”. Veremos sí la “investigación complaciente”, según la Oposición, llega a algo. Pero el río suena…
La situación financiera de la Unión Europea, fuente de todos los males, los de ellos y los que nos trasladan gratuitamente a los demás, son imputables tanto a los llamados Pigs como a los grandulones Francia y Alemania. A Sarkozy se le ha complicado tanto la cosa que para recuperar caudal político, en vez de corregir esos males en casa, distrae la atención de los franceses predicando que todo es culpa de los pequeños países.
El caso de Costa Rica, ya reseñado abundantemente en esta columna, es buen ejemplo. Tras un visita de la entonces Ministra de Hacienda de Costa Rica a darle explicaciones que según ella buscaban lo contrario (en una de nuestras ausencias de trabajo pasamos a ser colonia francesa), Sarkozy nos declaró paraíso fiscal. Contradiciéndolo, Pascal Saint-Amens, delegado de la OCDE, escribió en La Nación que no lo somos. Pero seguimos en la oprobiosa lista francesa, y también en la de la OCDE, por que “no somos transparentes”. Tan fácil que sería corregir ambas situaciones corrigiendo la segunda mediante la firma de tratados de intercambio de información tributaria con otros países como el que ya tenemos con Argentina. En su lugar, el proyecto de ley que está en el Congreso daría al traste con la privacidad bancaria de los costarricenses, sin que esto sea requisito alguno para arreglar nuestra maltratada imagen internacional.
Que tristeza que el ser humano, líder de la comunidad del planeta, sea una bestia destructiva que mata injustificadamente. Las otras especies generalmente lo hacen por necesidad alimentaria, pero la mayoría de los humanos lo hace en nombre de la religión, por el poder ó simplemente por diversión.
Unos lunáticos irlandeses vuelven a la carga contra un frágil y trabajado proceso de paz y asesinan a docenas de inocentes para reivindicar una lucha fratricida entre “cristianos” que no se queda corta del genocidio. En el Africa, entre decenas de casos similares, el Shahab somalí asesina con bombas a setenta inocentes civiles, solo porque este país es parte del comando de la Unión Africana para la paz de Somalia.
En el segundo país más poblado de la tierra, el que se vende como la “Increíble” India, el sistema de castas que divide a los hombres entre humanos y bestias se mantiene muy vigente en el Siglo XXI. Hace unos días una familia de “clase alta” asesinó a su hija antes que dejarla casarse con un joven de clase inferior. Esto no sería para preocuparse sí no fuera porque se está dando de manera creciente, al punto de convertirse en una forma de micro-genocidio. En la que ha sido llamada la Suiza de Asia Central, Kirguizistán, los uzbecos son victimas de una persecución implacable por los kirguís, ante la indiferencia oficial. La lista es interminable: Pakistán, Sudán, Zimbawe, Israel-Palestina, Srebrenica, México, etc. Penosamente, no parece que a nadie le importe mucho.
En Costa Rica también es de lamentar la indiferencia ante estos hechos pues los costarricenses, sumidos en su pequeño mundo, se olvidan de que somos parte de un todo y de que la pudrición está avanzando y puede consumirnos.
¿Nostradmus?

Humberto Pacheco
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