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INVU, sin atención oportuna

Un nuevo escándalo, relacionado con la administración del país, preocupa a muchos ciudadanos. Esta vez se trata del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), entidad que debería estar jugando un papel importante en el ordenamiento urbano y en la provisión de vivienda a las familias que tienen dificultades para aspirar a una casa digna. En lugar de eso, aparentemente ha estado inmovilizada, sin poder cumplir sus objetivos por falta de recursos económicos y decisiones oportunas.
El asunto ocupa ahora a la prensa porque su ex presidente ejecutivo, Agustín Mourelo, fue destituido por presentar un recurso de amparo contra el presidente Oscar Arias y la Ministra de Hacienda, en reclamo del dinero que se le adeuda al INVU.
Ese recurso de amparo no ha sido acogido ni rechazado aún por la Sala IV al cierre de la presente edición, por lo que habrá que esperar para ver qué rumbo sigue esa acción iniciada por Mourelo, que le significó el despido del cargo.
No obstante, preocupa que una institución de la importancia del INVU no esté funcionando adecuadamente, y que no sea hasta ahora que se menciona la posibilidad de buscar alternativas para proveerlo de los recursos que requiere para cumplir el mandato que por ley le corresponde.
Entre las funciones del INVU está la de formular planes generales para la construcción de viviendas y urbanizaciones, atendiendo a las necesidades y urgencias. También preparar planes reguladores para los conglomerados urbanos que a su juicio lo ameriten y los reglamentos para su aplicación por medio de las Corporaciones Municipales. Si esta institución requería actualización o modificación de la ley, debió hacerse oportunamente.
Para nadie es un secreto que no solo las clases más pobres sino una parte de la clase media empobrecida no ha podido acceder a vivienda digna y el ordenamiento urbano es, en muchos casos, más bien un caos urbano por falta de planes y acciones para llevarlos a cabo.
Por esto preocupa que se haya dejado pasar el tiempo hasta que la situación del INVU estallara en un escándalo que ahora requerirá más desgaste, pérdida de tiempo y recursos para resolverse. Es algo que debió atenderse mucho antes de que se sintieran las consecuencias de la crisis.
No obstante, seguimos esperando el ansiado ordenamiento urbano.
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