Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 15 Noviembre, 2010


Internet contra el mundo real

A propósito del despropósito de utilizar como documento oficial un mapa de Google Earth, uno vuelve a cuestionarse sobre qué es lo real y/o lo válido en el mundo virtual.
Recuerdo como tantos mi primer contacto con Internet en 1998. Durante varios meses me costó separarme de la computadora. ¡El mundo estaba ahí! ¡Todo el mundo! Leer periódicos de otros países, recuperar amigos perdidos, establecer contactos profesionales y por supuesto, lo más importante divertirse, parecía no tener fin.
Con el tiempo la fiebre pasó, el afuera seguía siendo más intenso y más real, e Internet se convirtió en una herramienta útil para trabajar, investigar y dilucidar dudas. ¡Cuántas veces no se resuelven discusiones con una breve incursión en Google!
Y aunque como enciclopedia de fácil acceso es muy cómoda, los colegios han debido poner reglas que no avalan el “copiar y pegar” para exigir a sus alumnos que reflexionen ante lo que leen.
Porque para navegar en Internet se requiere cierto criterio. Después de todo en ese mundo virtual converge todo: lo bueno, lo malo y lo feo. Hay que saber buscar y seleccionar.
Cualquiera garabatea en Internet. Para opinar en las cientos de páginas que este mundo nos ofrece no hay que saber escribir, no hay que tener criterios ni información, ni siquiera hace falta ser dueño de una computadora, solo tener acceso a ella y se puede encontrar casi que en cualquier esquina.
Si quienes publican sus escritos en libros, periódicos o revistas se pulen por tener no solo excelente ortografía, una redacción decente y buena información, los que escriben en los blogs, Facebook o Twitter no se preocupan por nada, se expresan y listo.
Lo peor es que los periodistas de radio y televisión a veces incluso los de la prensa escritautilizan estos comentarios como si tuvieran una validez mayor a la que tienen: son simples opiniones.
Incluso los telenoticieros la mayoría mediocres reproducen hasta los vídeos más tontos que cualquiera sube a YouTube.
Al igual que la televisión, que ofrece una cantidad inimaginable de basura y alguno que otro programa interesante y educativo, Internet está repleto de tonterías algunas incluso peligrosas sobre todo para los adolescentes.
No deja uno de sorprenderse de la cantidad de jóvenes y adultos que carecen de vida real y pasan gran cantidad de horas relacionándose falsamente por medio de una computadora. Alucina uno al saber que la gente publica sus estados de ánimo y las actividades más pedestres y cotidianas. No parecen darse cuenta que la vida está en otra parte, diría Milán Kundera.
“La vida es demasiado corta para dedicarse al ajedrez”, afirmó Lord Byron un siglo y medio antes de Internet.
El mundo cibernético y todas sus aplicaciones son más que útiles pero hay que saber ubicarlas en el espacio correcto. En un espacio virtual no real. De lo contrario solo podemos equivocarnos.

Claudia Barrionuevo
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