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Intermediación bancaria es la más alta de Centroamérica
Aumento del costo para acceder a créditos es la consecuencia inmediata, lo que amenazaría la recuperación productiva nacional

Víctor Sanabria
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La diferencia que prevalece entre el precio que asumen los buscadores de financiamiento en el país, y los intereses que los bancos le pagan a usted por invertir y ahorrar, es la más alta de Centroamérica, de acuerdo con cifras de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA).
Esta brecha, que da como resultado un margen de intermediación bancario superior al 10%, estaría justificada por distorsiones existentes en el mercado financiero, las cuales a su vez limitarían las posibilidades de reducir la diferencia entre tasas activas y pasivas.
¿Cómo podría afectar esta diferencia de porcentajes a la economía?
“Una brecha amplia entre tasas activas y pasivas afecta a los deudores, ya que estos deben pagar más dinero en sus cuotas por las mayores tasas de interés de sus préstamos”, aceptó Guillermo Quesada, gerente general de Bancrédito, quien agregó que el efecto para los inversionistas de una gran brecha es que los rendimientos que se les reconocen por su dinero no pueden ser mayores.
Ese segundo aspecto surge como resultado, en parte, de que las entidades buscan reducir el costo financiero de las operaciones de fondeo.
Desde una perspectiva macroeconómica, las mayores tasas de interés en las operaciones de crédito provocan costos superiores al sector productivo, lo cual se podría reflejar en los precios de los productos y servicios ofertados por las empresas y, consecuentemente, en los niveles de inflación.
“Si el margen de intermediación es elevado porque la tasa pasiva es baja, eso no fomenta el ahorro, lo que hace que circule más dinero en la calle aumentando la inflación. Por otro lado, si esa brecha es mayor porque el costo del dinero es mayor, el crédito para las empresas puede salir más caro, lo que puede incidir en un aumento del desempleo y la pobreza”, señaló Carlos Fernández, gerente general de Financiera Acobo.
Otro tema preocupante es que de cara a la contracción del sistema productivo, combinada con un margen de intermediación elevado, expertos pronostican una lenta recuperación de los distintos sectores.
Muestra de ello es que el Indice Mensual de Actividad Económica (Imae) de julio revela que la contracción de la producción sigue presente en la economía. La variación interanual del indicador fue de un -2,12% en ese mes, mientras que el cambio fue de un -2,18% en junio.
Una de las razones de la existencia de esta brecha entre tasas bancarias superior al 10% es que la principal diferencia del mercado nacional, con respecto al resto de los países centroamericanos, es que aquí este tipo de intermediación es la principal fuente de ingresos de las entidades financieras.
“El margen de intermediación financiera en Costa Rica es elevado. Eso quedó reflejado en el último informe de competitividad global del Foro Económico Mundial que ubica al país en el lugar 114 de 133 países”, comentó Alberto Franco, economista de Ecoanálisis.
Por otro lado, en el sistema local las entidades deben lidiar con el alto encaje mínimo legal, el peaje bancario, los impuestos y las transferencias a entidades públicas, opinaron actores del mercado. A lo anterior se suman los gastos administrativos y el riesgo ante los niveles de morosidad crediticia.
Por ejemplo, el sector financiero se ha visto afectado por la contracción de la actividad económica, la cual ha generado mayores niveles de morosidad que impactan directamente en el capital de reserva que deben conservar los bancos, de cara a un incremento en la posibilidad de que los deudores no puedan pagar sus obligaciones.
Ante esta situación, la reducción del margen de intermediación es un proceso largo, pues requiere una mayor profundización financiera, en donde más personas utilicen productos y servicios de esta industria. Es decir, es necesario que más sujetos sean “bancarizados”, y que se eliminen las actuales distorsiones que afectan a la banca en general.
Mientras tanto, la presión al alza que enfrentan las tasas de interés persiste en el sistema financiero. Ejemplo de ello es que la Tasa Básica Pasiva (TBP) se mantiene en un 11,50%, ante las expectativas de una inflación anual cercana al 5%. Una diferencia cuestionada por múltiples analistas.


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