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Es urgente la integración de la región para cuestiones relacionadas con la economía

Integración regional se necesita

Cuando los gobernantes dejan de lado los extremos ideológicos, los intereses particulares u otros factores que puedan alejarlos de la misión esencial de servir al pueblo que los eligió, son capaces de hacer grandes (o pequeñas) obras de gran beneficio, significado y trascendencia.
Ese parece ser el caso actualmente de los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Hugo Chávez, quienes encabezaron en estos días la firma de un acuerdo para la creación de una empresa mixta que construirá un oleoducto.
Cada uno de esos dos países se beneficiará con el oleoducto que irá desde la venezolana Faja petrolera del Orinoco hasta el puerto colombiano de Tumaco, en la costa del Pacífico, como lo han informado las agencias internacionales.
Pero al parecer habrá mucho más que eso, puesto que el acuerdo suscrito incluye 12 convenios de cooperación entre ambas naciones, que mejorarán de ese modo su integración y sus economías en aspectos de mucha importancia.
Preferencias arancelarias, intercambio de energía eléctrica y una fábrica de medicamentos genéricos son, entre otros, los planes para el comercio, la agricultura y la cultura que podrán desarrollarse a partir del acuerdo firmado.
Tendrán una gran oportunidad ambos países de desarrollar proyectos que harán crecer sus economías e incluso hacerlo potenciando e intercambiando sus ricas culturas.
Aún es muy temprano para saber cómo se van a desarrollar estos planes propuestos, pero al menos incorporan una cuota de racionalidad a un tema de vital importancia hoy en día, como es la mayor integración de América Latina.
Centroamérica debería seguir un camino semejante. Como lo ha señalado este medio recientemente, es urgente la integración de la región para cuestiones relacionadas con la economía.
Cada nación tiene derecho a operar dentro de la ideología que sus pueblos o sus gobernantes determinen, pero lo que no puede ninguna administración es dejar de implementar los convenios internacionales y las reglas del juego necesarias para que sus sociedades civiles desarrollen actividad económica con los demás países de su región, en el mejor marco posible.
Esto es lo que está haciendo el mundo más desarrollado hoy y es lo que debería ocurrir en el istmo y en general en el subcontinente latinoamericano.
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