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Inseguridad, tema electoral


El aumento acelerado de la criminalidad en el país, como lo demuestran las estadísticas, se ha convertido en el principal problema que agobia a los costarricenses y que, como consecuencia, afecta todas las actividades de la vida nacional.
Según encuesta realizada por la firma CID-Gallup para LA REPUBLICA, en casi tres de cada diez hogares por lo menos una persona ha sido víctima del hampa durante los últimos cuatro meses, lo cual ha comenzado a mantener en un estado de terror a las personas.
La gente se dirige cada día a sus trabajos o centros educativos con temor; este la acompaña durante el día y a su regreso al hogar, sitio donde tampoco se podrá sentir segura. Esta situación genera altos grados de estrés y consecuencias sobre la salud.
Semejante baja en la calidad de vida de los ciudadanos al ver convertido a su país en un sitio inseguro donde vivir, origina un aumento en el malestar al mismo ritmo que aumenta la criminalidad.
Esta situación probablemente es un factor que la población tomará muy en cuenta para decidir por uno u otro candidato a la presidencia de la República en la campaña política próxima, así como en este momento considera al gobierno como el principal responsable.
La delincuencia que acabó con la paz en cada persona, en cada hogar, en cada establecimiento comercial, en bancos, en escuelas, automóviles y en general, en cualquier lugar, ha desencadenado un estado de temor permanente que no puede ser atenuado, mucho menos eliminado con medidas tomadas como “parches” de emergencia.
El estado de inseguridad del país requiere un plan integral que dé inicio de inmediato con medidas concretas, explicadas a la población, y que claramente respondan a dicho plan desde todos los ámbitos que intervienen en la complejidad del problema.
El tema es una verdadera emergencia nacional y necesita acciones inmediatas en las diferentes causas que le dan origen, entre ellas las de carácter social, preventivo, legal, policial, correccional, entre otros.
Si bien esta crisis se origina en problemas desatendidos por los gobiernos, la actual administración no los desconocía y al haber dejado pasar el tiempo sin darle la debida atención, el asunto ahora deberá tener prioridad en todos los sentidos, incluido el presupuestario.


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