Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 19 Septiembre, 2008

Ingobernabilidad

Arturo Jofré

Don José María Figueres se quejaba de ingobernabilidad, ahora el presidente Arias retoma esta tesis, en otro gobierno la actitud asumida fue no intentar grandes proyectos. Lo cierto es que gobernar es un desafío complicado, pero hay situaciones y decisiones que lo pueden hacer más difícil.
Es cierto que hay variables que están fuera del control de un gobierno, como los cambios a nivel internacional o la dirección que tome un desastre natural. Hay también una permanente contradicción de intereses en la sociedad, donde hay grupos de presión que tratan de engordar. Como si esto fuera poco, hemos tejido redes entrecruzadas para diluir la toma de decisiones y consolidar un sistema pesado y complejo.
Hace 40 años un sociólogo que revolucionó la perspectiva corporativa en el mundo, escribía sobre la necesidad de un gobierno fuerte, vigoroso y muy activo. Decía Drucker, quien fue el primero en sostener el concepto de privatizaciones, que esto no significaba un debilitamiento del Estado, sino que al contrario, “necesitamos un gobierno que pueda gobernar y gobierne”.
Hay que permitirle al gobierno que tenga la posibilidad de contar con los mejores cuadros del país, pagando salarios competitivos. Ya don Pepe en sus cartas a los ciudadanos defendió esta tesis. No hacerlo es lo que lleva a buscar dinero en organismos internacionales para cubrir estas necesidades, o a tener que nombrar a personas que están involucradas en el mundo de los negocios y cuya línea divisoria con el interés público es sutil y peligrosa (y que por su solvencia económica pueden eventualmente “sacrificarse”), o a tener que seleccionar a personas sin suficiente mérito o que lo tienen pero son mal compensadas.
Un gobierno vigoroso (y una oposición que pretenda ser gobierno) debe tratar de llegar a acuerdos nacionales sobre áreas cuyas soluciones no se pueden dar en cuatro años. En un periodo presidencial solo se pueden hacer algunas cosas, pero no se logra consolidar una perspectiva nacional que tenga continuidad. Areas como la educación, la seguridad ciudadana, la lucha contra el narcotráfico, la defensa de nuestro ambiente, la pobreza, la política de concesiones de obra pública, son desafíos muy grandes como para tener, en el mejor de los casos, solo “veranitos de San Juan”.
Así como los partidos políticos llegaron a un acuerdo tácito de apoyar la legislación del TLC, sea votando a favor o dejando que se vote, es viable que lleguen también a otros consensos nacionales. Estamos entrando al periodo electoral (siempre estamos en él) y los acuerdos son más difíciles, pero se equivocan los partidos políticos si creen que el desgaste del gobierno y del parlamento no los afecta. El que dentro de sus posibilidades no construye, sea en el gobierno o en la oposición, no tiene nada que mostrar. Además, hay una rueda que sigue girando, los que hoy están en el palco, mañana pueden estar en el redondel… y la historia puede repetirse una vez más. Es hora de dejar de auto flagelarnos.