Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 20 Octubre, 2016

Además de un tema de ignorancia o falta de conocimiento también hay un tema ideológico que causa un tremendo daño al país 

Infraestructura sin realizar

Iba a poner “ejecutada”, recurriendo a la sinonimia de “dar muerte”, pero … resulta que también este término se utiliza en significación de “realizar”. Ello hubiera sido un malentendido, pues lo que quiero decir es que la infraestructura pública es un desastre. En algunos casos el descuido ha sido tal que parece que habrá que empezar de cero.

LA REPÚBLICA (18 de octubre) realiza una magnífica síntesis-reportaje-comentario acerca del retroceso en infraestructura durante esta Administración (2014-2018). Será imposible siquiera obtener un marcador aceptable en un partido que se pierde por goleada.
Personalmente no importa la mala fama con que se califique la Administración, se lo merece. El problema es que el partido lo pierde el pueblo de Costa Rica. Cada vez nos saldrá más caro y complicado tener una infraestructura aceptable.


Recuerdo la entrada de esta Administración: decretos de emergencia y una exageración acerca de las cosas y puentes que arreglarían. ¡Puro cuento, pues al final tenemos un rezago inaceptable!
Paradójicamente, acompaña a esta Administración un exagerado aumento de los presupuestos y el gasto público. Asimismo, junto con sus compañeros de viaje, una gran presión por aumentar los impuestos, ofendiendo y acusando a quien no esté de acuerdo con ello.
Digo paradójicamente porque el tema de los dineros sin ejecutar es astronómico, de miles de millones de dólares. Un pecado en una economía como la nuestra.
Pienso que no se trata solo de un tema de falta de experiencia. Creo que, además de un tema de ignorancia o falta de conocimiento también hay un tema ideológico que causa un tremendo daño al país.
Hay alguna gente que nunca ha tenido que hacer nada más que cobrar el sueldo que con toda comodidad le llega al fin de mes. No han tenido que pellejearla como la mayoría de los costarricenses, nunca han tenido que pagar una planilla ni rebuscar para rejuntar el dinero de fin de mes en una empresa o negocio o proyecto. Así es fácil hablar, pues nunca se ha enfrentado la realidad.
Hace poco un amigo descalificaba a un candidato con la afirmación de que no era lo mismo manejar una empresa que manejar el gobierno. Le comenté que eso es cierto, pero que está más calificada para manejar asuntos de gobierno una persona que maneja una empresa que una persona que nunca ha tenido más responsabilidad que ser un burócrata.
El resultado de esta Administración es que tendremos un gran déficit de obra pública, mucho dinero de empréstitos sin ejecutar, un crecimiento exagerado de los presupuestos y gastos públicos y gran presión por nuevos impuestos y castigo a los contribuyentes. ¿Podemos imaginar algo peor?
Tenemos que poner al frente de la gestión pública a gente que tenga conocimiento de la importancia del tiempo, a personas que valoren la producción y sus gestores, que reconozcan el valor de las empresas y la creación de empleos y que aprecien la gestión que hace la gente que la pulsea todos los días para ganarse el bocado.