Inflación negativa persiste, ¿está enferma la economía costarricense?
Crecimiento país y recaudación fiscal retroceden, a la vez que el empleo formal reporta más personas fuera del mercado laboral
Al terminar el primer semestre de este año, Costa Rica registró su cuarto año al hilo reportando una inflación interanual negativa.
Por otra parte, en julio de 2022, la inflación mensual registró el último aumento de precios de los bienes y servicios de 1,09% y, desde entonces, se han presentado 47 variaciones mensuales consecutivas con cifras por debajo de 0%.
Aunque, a simple vista, un Índice de Precios al Consumidor (IPC) bajo puede ser beneficioso para su bolsillo, la verdad es que se trata de un espejismo, de acuerdo con los economistas.
Y es que, de persistir por más tiempo esta situación, la economía puede enfermarse y generar varios efectos nocivos.
Por ejemplo, se frena la inversión privada al reducirse la rentabilidad de las empresas y aumentar la incertidumbre; se desincentiva el consumo porque los hogares y el sector privado posponen compras esperando precios todavía más bajos.
Asimismo, se encarecen las deudas en términos reales, afectando a familias, empresas y al Gobierno, a la vez que se desacelera el empleo y el crecimiento económico y, con ello, también se reduce el crecimiento de la recaudación tributaria, complicando las finanzas públicas.
En ese sentido, en las últimas semanas, la proyección de crecimiento de Costa Rica se redujo considerablemente para el 2026, para ubicarse en 3,5%, a la vez que la recaudación tributaria se redujo en casi ¢60 mil millones para mayo anterior, de acuerdo con el Ministerio de Hacienda.
Paralelamente, las cifras de empleo muestran que el desempleo se encuentra en 6,7%, según cifras del INEC; sin embargo, el país tiene una tasa de participación del 54,3%, lo que representa una caída de 1,3 puntos porcentuales, pero que se acrecienta a 1,9 puntos porcentuales en el caso de las mujeres, que pasaron de una tasa del 44,4% al 42,5%.
Ante este panorama, cabe la pena preguntarse: ¿está la economía costarricense mostrando síntomas de enfermedad por una inflación negativa?
Dichosamente, la inflación baja en Costa Rica no responde a una reducción en la demanda local, sino a factores externos, de acuerdo con Daniel Suchar, analista económico.
“Lo primero que hay que decir en este caso es que el país registra variaciones interanuales negativas en el primer semestre por cuarto año consecutivo —ubicándose la inflación interanual en -0,32% a junio de 2026—. Este fenómeno ha respondido a choques de oferta externos y cambiarios benéficos, y no a una depresión de la demanda interna, dado que la producción nacional mantiene un crecimiento dinámico cercano al 3,5% para el bienio 2026-2027”, dijo Suchar.
Sin embargo, el experto sí reconoce que las autoridades económicas de Costa Rica deben vigilar de manera regular esta materia para evitar sus efectos nocivos.
“Mantener este indicador en terreno negativo de forma prolongada acarrea riesgos latentes: puede incentivar la postergación de decisiones de consumo e inversión privada bajo la expectativa de menores precios futuros, incrementa el costo real de las deudas y genera rigideces para ajustar las planillas. A mediano plazo, esto podría desacelerar la generación de empleo formal en el régimen definitivo, especialmente si las tasas de interés activas comerciales no terminan de transmitir por completo la política expansiva del Banco Central”, dijo Suchar.
Precisamente, en días pasados, el Banco Central de Costa Rica tomó nota de esta situación y acordó reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) de 3,25% a 3%.
La TPM es un índice de referencia que sirve a los bancos públicos y privados para fijar las tasas de interés que ellos cobran a sus clientes. Si la tasa es baja, los intereses a pagar serán más bajos.
De esta manera, en teoría, el crédito se hace más barato y, con ello, se incentiva el movimiento de la economía a través del consumo, lo que genera, a su vez, un círculo virtuoso que implica una mayor demanda, más empleos y un aumento en la recaudación fiscal.
Para tomar esta decisión, el Banco Central analizó las condiciones externas asociadas a una elevada incertidumbre por los conflictos geopolíticos y la evolución de los precios internacionales de las materias primas, pero también las condiciones internas.
“En el ámbito interno, la actividad económica muestra una desaceleración en el crecimiento de la producción tanto en las empresas de regímenes especiales como en las del régimen definitivo”, justificó el Banco Central el 23 de julio anterior.
Por su parte, Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja, descartó, de momento, que el país sufra por tener una inflación negativa.
“De momento, la información del Banco Central apunta más a una inflación atípicamente baja por choques externos e internos que a una deflación causada por un colapso de la demanda. El Banco Central estimó que cerca del 73% de las desviaciones inflacionarias históricas analizadas se explica por choques globales, coherente con la condición de Costa Rica como economía pequeña y abierta”, aseveró.
¿Está la economía de Costa Rica en riesgo por una inflación negativa? Esto dicen los expertos sobre la situación de Costa Rica.
Elizabeth Morales
Subgerente
Coopecaja
Una inflación negativa moderada y temporal no es necesariamente una crisis y puede originarse en condiciones favorables, como menores precios internacionales de materias primas, apreciación del colón, reducción de combustibles o mayor competencia.
El problema aparece cuando la caída de precios es generalizada, persistente y producto de una demanda interna débil. En ese caso, puede generar varios efectos, que incluyen menores ingresos y márgenes empresariales para las empresas, el aumento del valor real de las deudas, la postergación del consumo y la inversión ante la expectativa de los consumidores de que van a bajar más los precios y tasas de interés reales más altas.
Por otra parte, en las finanzas públicas, una inflación menor reduce el crecimiento nominal de la producción, los salarios y las ventas, lo que puede limitar la recaudación tributaria.
Daniel Suchar
Analista económico
Independiente
Aunque el país registra variaciones interanuales negativas en el primer semestre por cuarto año consecutivo —ubicándose la inflación interanual en un -0,32% a junio de 2026—, este fenómeno ha respondido a choques de oferta externos y cambiarios benéficos, y no a una depresión de la demanda interna, dado que la producción nacional mantiene un crecimiento dinámico cercano al 3,5% para el bienio 2026-2027.
No obstante, mantener este indicador en terreno negativo de forma prolongada acarrea riesgos latentes: puede incentivar la postergación de decisiones de consumo e inversión privada bajo la expectativa de menores precios futuros, incrementa el costo real de las deudas y genera rigideces para ajustar las planillas.
A mediano plazo, esto podría desacelerar la generación de empleo formal en el régimen definitivo.
Fernando Rodríguez
Economista
Universidad Nacional
Uno de los principales problemas de mantener una inflación negativa durante tanto tiempo es que los productores empiezan a tener problemas para acomodar el aumento de ciertos costos a los precios, porque en un entorno donde los precios están bajando, atreverse a subir algún precio puede sacarlos del mercado, sobre todo cuando estamos en condiciones de competencia.
Entonces, una inflación negativa se convierte en un desincentivo para la inversión, se convierte en un problema que genera dificultades para sostener los negocios a lo largo del tiempo y puede generar una espiral hacia abajo.
Aunque las cifras oficiales reflejan varios meses con una inflación cercana a cero o en terreno negativo, la percepción en las calles de Costa Rica es otra. Para la mayoría de los hogares, ir al supermercado o pagar el alquiler sigue siendo tan pesado como antes.
Entender la diferencia entre la variación de los precios y el costo real de la vida es la clave para resolver esta paradoja cotidiana.
| Razones | Explicación |
|---|---|
| 1. Variación vs. Costo de vida | La inflación o índice de precios del consumidor, no calcula cuánto cuesta vivir, sino el cambio de los precios a lo largo del tiempo. |
| 2. Los precios no vuelven al nivel de antes | Una inflación negativa no implica que los precios regresaron al valor que tenían años atrás. Si un producto subió de ¢1.000 a ¢1.300 y luego bajó a ¢1.270, sigue siendo mucho más caro que antes. |
| 3. Una canasta promedio no refleja la realidad de cada hogar | El índice oficial mide una canasta de 289 bienes y servicios, pero cada familia consume cosas distintas. |
Lo que baja de precio no necesariamente coincide con lo que usted compra a diario. 4. Gastos clave se mantienen en niveles altos Rubros de gran peso en el presupuesto (como alimentos frescos, alquileres y servicios) dejaron de subir tan rápido, pero siguen estando caros. 5. Costa Rica sigue siendo un país caro Que el indicador esté cerca de cero solo significa que, en promedio, los precios dejaron de subir al ritmo de antes, no que el costo de vida haya bajado de forma significativa.