Industria aeroespacial tica despega con fuerza
“Estados Unidos es nuestro cliente más importante pero hay que trabajar para llegar a otros mercados”, comentó Rafael Montero, director de Administración y Calidad de Avionyx. Esteban Monge/La República
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La industria aeroespacial costarricense despega con fuerza y se consolida como uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento de los últimos años.

Al cierre de 2016, las 34 empresas dedicadas a este negocio (de las cuales 21 son costarricenses), exportaron unos $92 millones, es decir, casi un 6% más que un año antes.

Partes de motor para aeronaves, cables de controladores de vuelo, dispositivos de corriente alterna, aparatos de control de altitudes, así como resistencias eléctricas, forman parte de la oferta nacional.

La creación de un clúster en 2016 ha potenciado este crecimiento, pues se busca fomentar la participación en más mercados y generar encadenamientos productivos.



Para lograrlo, el país ha derribado algunas barreras comerciales: la más importante es la obtención de la normativa internacional AS 9100, la cual es indispensable para entrar al mercado estadounidense, además de preparar mejor al capital humano.

En Centroamérica ninguna otra nación se acerca a los esfuerzos de Costa Rica por potenciar este sector; a nivel latinoamericano México lleva la delantera.

Otra de las ventajas competitivas del país es su estabilidad política y económica, que junto con el cumplimiento con las fechas de entrega de los artículos, garantiza contratos a largo plazo y una buena reputación internacional.

Estados Unidos adquiere el 90% de la producción nacional, seguido de Canadá con un 4%; China y Alemania reportan un 2% cada uno, como los principales socios del país.

“Anteriormente no había tanto apoyo estatal a este tipo de empresas; hasta la administración de Laura Chinchilla se inició con el mapeo del sector para ver cuáles eran los avances del país y hoy auguramos un 20% de crecimiento para el final de 2017”, aseguró Rafael Montero, director de Administración y Calidad de Avionyx, miembro del clúster aeroespacial.

El aumento en las ventas de Boeing y Airbus, dos de los modelos de aviones más importantes en el mundo, ha impactado positivamente a la industria, pues están produciendo entre 40 y 50 unidades por año.

Por otro lado, Estados Unidos aceleró la fabricación de aeronaves militares durante 2016, lo cual abre la oportunidad a más empresas para ser proveedoras de los dispositivos necesarios en su fabricación.

“Este es uno de los sectores emergentes con mayor potencial, porque al ser de altísimo valor agregado los clientes están dispuestos a pagar más por esa calidad; en el clúster hay compañías grandes y pequeñas, lo cual es sano porque permite crear encadenamientos productivos”, explicó Marko Mileta, presidente del Costa Rica Aerospace Cluster (CRAC).

Costa Rica apuesta por mejorar su oferta académica para estos puestos, la mayoría de la mano de obra proviene de entidades educativas públicas.

Además, las autoridades comerciales trabajan en promocionar al país en ferias especializadas que reafirmen la identidad nacional como productor de manufactura avanzada.

“Debe procurarse que la totalidad de empresas del sector cuente con las certificaciones de calidad necesarias para atender negocios grandes, asimismo, se debe mejorar la capacidad de producción, pero en general es una industria que marcha por buen camino”, dijo Cindy Medaglia, encargada de Inteligencia de Mercados de la Promotora de Comercio Exterior.

Uno de los principales proyectos realizados por esta industria en el ámbito local es el ensamblaje del primer satélite de toda la región, desarrollado por el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) en un área especializada de la Zona Franca en El Coyol de Alajuela.

En marzo anterior se recibieron los componentes necesarios para iniciar el proceso de montaje, entre ellos la carcasa, las computadoras principal y secundaria, el sistema de compensación y los paneles solares.

Este lunes, y tras ocho meses de labores, el proyecto será presentado antes de enviarlo a Japón para ponerlo en órbita.

El satélite, llamado Irazú, estuvo a cargo de los estudiantes del TEC y la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (ACAE), y para la compra de los dispositivos se necesitó la donación de más de 800 costarricenses.

“Está demostrado que el talento costarricense tiene el nivel técnico y profesional requerido para participar en la industria con alto valor agregado”, comentó Carlos Alvarado, presidente de ACAE.

La creación del proyecto tuvo tres fases: la primera consistió en probar cada una de las partes para asegurar que cumplan la función correspondiente, una vez concluida los desarrolladores procedieron a diseñar y programar el satélite.

Por último, en la fase de verificación, el equipo de ingeniería conectará nuevamente los componentes por separado. En esta etapa, se realiza una evaluación individual para asegurarse de que todo funcione según el diseño establecido en la fase anterior.

“El equipo de trabajo está compuesto por 15 personas, entre profesionales y estudiantes, quienes se encargaron de velar por que cada proceso saliera de la mejor manera, la industria aeroespacial costarricense tiene mucho potencial”, expresó Luis Diego Monge, gerente del proyecto Irazú.


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