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Pedro Oller [email protected] | Martes 17 mayo, 2011



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Hacía tiempo quería leer el texto de Stéphane Hessel que lleva el título de hoy. El feliz encuentro con un buen amigo, quien casualmente lo cargaba, me permitió cumplir el deseo. También, confirmarme indignado.
Stéphane Hessel es un francés por naturalización que nació de padre judío en Alemania en 1917. Detenido en 1944 por la Gestapo producto de su beligerancia política y actividades de espionaje es enviado al campo de concentración de Buchenwald donde  increíblemente escapa a la muerte y en 1946 forma parte, en calidad de secretario, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Credenciales de sobra.
Sugiero que consigan la versión original del texto traducido del francés al español, aunque en Internet se encuentran algunas versiones y, según me han contado y pude corroborar, el señor Hessel ha renunciado a los derechos de autor.
Cito algunas joyitas para terminar de provocar su curiosidad:
“En 1944 la Francia liberada había adoptado un conjunto de principios y valores sobre los que reposaría la democracia moderna de nuestro país y que venía trabajando el Consejo Nacional de la Resistencia.
De estos principios y de estos valores, tenemos hoy más necesidad que nunca. Nos obliga a velar todos juntos para que nuestra sociedad siga siendo una sociedad donde nos sintamos orgullosos; (…) no esta sociedad donde se ponen en duda las pensiones, los fondos de la Seguridad social, no esta sociedad donde los medios están en manos de los poderosos, tantas cosas que nos habríamos negado a respaldar si fuésemos los verdaderos herederos del Consejo Nacional de la Resistencia”.
“El interés general debe primar sobre el interés particular, el justo reparto de las riquezas creadas por el mundo del trabajo debe primar sobre el poder del dinero”.
“Se atreven a decirnos que el Estado no puede asegurar los costos de estas medidas ciudadanas. Pero ¿cómo puede faltar hoy dinero para mantener y prolongar estas conquistas si la producción de riquezas ha aumentado considerablemente (…)? Por el contrario, el poder del dinero, tan combatido por la Resistencia, no ha sido nunca tan insolente, tan egoísta, con sus propios servidores hasta las más altas esferas del Estado. (…) La distancia entre los más pobres y los más ricos no ha sido nunca tan importante y, la carrera por el dinero y la competencia nunca tan despiadada”.
“Os deseo a todos y a cada uno, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es preciso. Cuando alguna cosa os indigna, como yo he sido indignado por el nazismo por ejemplo, entonces nos volvemos militantes fuertes y comprometidos. Nos unimos a esta corriente de la historia y, esta corriente lleva a más justicia, más libertad, sin que esta última sea la libertad descontrolada del zorro en el gallinero.”
“La peor de las actitudes es la indiferencia, decir “yo no puedo hacer nada, qué voy a hacer”. Al comportarse así, pierden uno de los elementos esenciales que define al ser humano. Uno de los componentes indispensables: la facultad de indignación y el compromiso con su consecuencia”.
“Crear es resistir. Resistir es crear.”
Amen.

Pedro Oller