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Indicadores de fondos de inversión
Expectativa de los inversionistas

En nuestro último comentario hicimos referencia al CAPM como uno de los modelos para evaluar el desempeño de los activos financieros. Si bien es cierto, existe una gran variedad de herramientas de este tipo, escogimos el CAPM por ser de los modelos más conocidos en lo que se refiere a predecir la relación existente entre el riesgo y el rendimiento que se espera a partir del equilibrio existente entre los diferentes activos y su riesgo.
Otro aspecto que evaluamos fueron los supuestos bajo los cuales está construido dicho modelo, a partir de la definición de los límites de eficiencia que se puede obtener en el diseño de la cartera, bajo el principio de un riesgo óptimo único, con lo que concluimos en la hipótesis de las expectativas homogéneas del inversionista.
De la lectura de los supuestos que modelan el CAPM es fácil inferir que el mundo real no opera bajo tales condiciones. Sin embargo, el mérito del modelo es que permite deducir algunos aspectos relacionados con la naturaleza del equilibrio de los mercados de valores.
Así, algunas de las observaciones son las siguientes:
a- Todos los inversores seleccionarán una cartera de mercado (M) que incluya el universo de los valores existentes.
b- La cartera de mercado estará en la frontera de la eficiencia. Además será una cartera con un riesgo óptimo, marcada por el punto de cercanía entre la línea de asignación de capital con la frontera de eficiencia.
c- La prima de rentabilidad de la cartera será proporcional a la varianza de las carteras de mercado y al grado normal de aversión al riesgo de los inversionistas.
d-La prima de rentabilidad de los activos individuales será proporcional a la prima de rentabilidad de la cartera de mercado (M). Esto implica que la cartera de rentabilidad de M es un factor único del mercado de valores, lo que nos proporcionaría la sensibilidad de la rentabilidad frente a las fluctuaciones de los valores en el mercado de activos financieros en general.
Lo anterior nos acerca al significado del término: “expectativa homogénea de los inversionistas”, como la tendencia existente entre los inversores a diseñar carteras con riegos idénticas. Tal vez esto nos ayude a entender el comportamiento que experimentan, bajo ciertas circunstancias, los fondos de inversión.

Juan Carlos Pérez Herra
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