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En Costa Rica no se han previsto ni ejecutado acciones para que puedan enfrentar la actual sequía los ganaderos y agricultores, ante un cambio climático de impredecible duración

Imprevisión para una sequía esperada

La sequía imperante en el país, a causa del cambio climático, está afectando seriamente no solo al sector agrícola sino también al ganadero, especialmente al de la provincia de Guanacaste. El fenómeno, del cual nos informa este medio hoy, llega por medio de la voz de los propios ganaderos quienes buscan ya con suma preocupación la forma de vender sus reses, aunque sea a precios más bajos y en el exterior, ante la posibilidad de que comiencen a morir por falta de alimento.
La situación se presenta porque el llamado fenómeno climático El Niño, que generó muy baja cantidad de lluvias, no permitió el normal crecimiento en los campos donde pasta el ganado para su alimentación.
El cambio climático y sus consecuencias no es algo nuevo ya. En el modelo de desarrollo que hemos seguido faltó sin duda el factor de responsabilidad para no alterar el equilibrio del planeta. Hoy el mundo entero sufre el problema en mayor o menor medida y sus efectos deben ser estudiados y atendidos para minimizar sus alcances mientras, paralelamente, las naciones debaten y aprueban medidas para revertir la situación a través de nuevas formas de producción que no dañen a la Tierra y su ambiente.
El problema es que en Costa Rica no se han previsto ni ejecutado esas acciones para encontrar alternativas viables a ganaderos y agricultores, es decir, para quienes proveen mayormente la alimentación de la población.
Los ganaderos toman medidas extremas en estos momentos, buscando mercados en el exterior para vender su reses y manifiestan su esperanza de que eso les ayude a superar el momento de crisis. Pero el fenómeno de la sequía no pareciera ser una crisis que, al igual que otras, pueda superarse en un tiempo y todo vuelva a la normalidad. Las alteraciones por el cambio climático pueden prolongarse por un tiempo que nadie es capaz de prever en momentos en que apenas acaba de tomar conciencia la humanidad de su gravedad.
Así las cosas es urgente la toma de decisiones por parte de las autoridades a fin de enfrentar con medidas eficientes la sequía y sus consecuencias sobre la producción agropecuaria. Si nuestra carne se va al exterior la consecuencia será una disminución de este producto en la mesa costarricense. Un impacto que debió prevenirse y atenderse a tiempo.
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