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II. OCDE agrede a Costa Rica en foro del G20

Humberto Pacheco [email protected] | Miércoles 15 abril, 2009


TROTANDO MUNDOS
II. OCDE agrede a Costa Rica en foro del G20

Humberto Pacheco A.

¿Qué le estará cobrando la OCDE a Costa Rica? No podemos creer que piense que la General Motors quebró porque Costa Rica tiene secreto bancario, y no por fabricar los autos más “gastones” del mundo. Un censo de funcionarios de la Casa Blanca arrojó que una gran mayoría conduce autos alemanes ó japoneses. Sí esto no fuera tan trágico, sería cómico.
Desde 1984, cuando propusimos al Presidente Monge la subscripción de un tratado de intercambio de información tributaria con los Estados Unidos —uno de los primeros "TIEA" que ese país logró en la América Latina— Costa Rica mostró, bajo parámetros de respeto mutuo, que no tenía nada que ocultar.
Somos enemigos de hacerle la labor tributaria a otros, pero la firma de ese acuerdo abría a los países de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe la oportunidad de ser sede de “FISCs” norteamericanas, con grandes beneficios para los países sede. Una de las principales razones por las que muchas empresas norteamericanas se instalaron aquí, fue nuestra legislación tributaria que les permitía acogerse a las ventajas que daba la ley norteamericana a sus “Foreign Sales Corporations”. Además, el tratado le permitía a los norteamericanos que asistieran a congresos celebrados en esos países deducir los gastos como sí la actividad se hubiese celebrado en territorio norteamericano.
Desconocemos sí el “TIEA” sigue vigente porque no le hemos dado seguimiento, pero lo cierto es que ya desde entonces Costa Rica mostró su vocación de ayudar a sus aliados a recaudar impuestos, sí bien en un “quid pro quo”. Es falso que Costa Rica no sea cooperante. Lo que no podemos aceptar es suscribir tratados como el de doble tributación que hace cuatro años nos propuso España, que daba por terminada nuestra independencia y nos convertía de nuevo en colonia, aunque entonces no faltaron, entre los mismos estridentes de hoy, “patriotas” que lo impulsaron.
Según lo que leímos, el señor Ministro de Hacienda generosamente ofreció a la OCDE promover legislación para levantar el secreto bancario sin intervención judicial. Esto puede que resulte mucho más de lo necesario para evitarnos sanciones de los poderosos, que cada día pretenden una mayor injerencia en el manejo de los países pequeños. A Bélgica —capital de la Unión Europea— en las mismas condiciones que las nuestras le han aceptado que firme algunos tratados de intercambio de información tributaria y con eso cumple.
La Asamblea Legislativa podría aprobar de previo —estilo Estados Unidos— un texto que como país nos satisfaga y las naciones que quieran ayuda sabrán a que atenerse. No podemos ni debemos permitir que NADA ni NADIE pase por encima de nuestra soberanía, ni dar más de lo que le exijan a los países privilegiados.
La OCDE clausuró la lista negra al día siguiente, talvez porque se dio cuenta de que le habría bastado con un reclamo directo, talvez porque se equivocó con respecto a Costa Rica y prefirió no ventilarlo públicamente. No dejemos eso ahí. Debemos pedir a nuestro aliado Estados Unidos que manifieste su solidaridad con Costa Rica por haber suscrito un “TIEA” hace 25 años, lo que descalifica a la OCDE para teñirnos de negro.
De paso, no sería malo recordarle a ese país y a la Unión Europea, los enormes esfuerzos que el país ha realizado en el combate del blanqueo de dinero, con reglas de transparencia bancaria frecuentemente más rigurosas que las de los países del G20, lo que realmente va más en beneficio de ellos que de nosotros; luchando a brazo partido contra el tráfico de drogas, más que otra cosa por ayudar a Estados Unidos y a la Unión Europea, por mucho los mercados más lucrativos de esa lacra; y, con normas generosas de extradición, aún en ausencia de tratados, lo que no tienen algunos miembros de la UE. ¿Qué más nos pueden pedir?
Ya que vamos a entregar la soberanía en bandeja, al menos exijamos una disculpa. A los que peleamos por la soberanía en 1955 verdaderamente nos duele entregarla sin por lo menos dejar sentado nuestro buen nombre y el error de otros. Por mucho menos se retiró Nicaragua de la mesa de negociaciones con la Unión Europea.

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